Es difícil encontrar un lugar en Valencia donde el patrimonio histórico esté peor conservado que en los alrededores de la iglesia de los Santos Juanes, sobre todo en la parte que recae a la plaza de la Comunión de San Juan. Se trata de una de las zonas donde en los últimos años se han apilado materiales de obra y maquinaria de la cercana estación del metro del Mercat, en construcción y donde falta todavía la urbanización de la plaza Ciudad de Brujas.
El aspecto desolador se amplifica por la degradación de las esculturas que se mantienen a duras penas en las hornacinas, los matorrales que salen por las grietas y la costra de contaminación que cubre la piedra. La Conselleria de Infraestructuras tiene el compromiso de rehabilitar la iglesia barroca cuando finalice la estación, lo que está previsto para el próximo verano.
En el interior, sí que se desarrollan tareas de recuperación de los frescos que decoran el templo, obra de Antonio Palomino. La plaza Ciudad de Brujas se beneficiará de una peatonalización casi completa, donde se dejará un carril para el transporte de vehículos, junto al mercado Central.















