Ximo Puig ya es secretario general del PSPV y más allá de un recambio en la alcaldía, posiblemente en manos de Rhamsés Ripollés, habrá más cambios dentro del socialismo de la provincia que, al igual que en el resto de la Comunitat, acumulan goleadas en forma de catástrofes electorales, guerras internas y ejecutivas locales completamente divididas.
De ahí que con la elección de Puig, aunque nadie quiera admitirlo, se dibuja un claro resumen de ganadores -los que apoyaron a Puig- y perdedores -los que fueron con Alarte en el congreso- y, aunque la mayoría apoyó al alcalde de Morella, lo cierto es que también hay destacados socialistas que se declinaron por el exsíndic.
Una de las primeras incógnitas es saber quién liderará el PSPV en Castellón. Con la aprobación de volver a la estructura de comarcas se debería surpimir la figura del secretario provincial que ha ostentado Francesc Colomer. De ahí que sea más complejo la visualización de un líder dentro del socialismo.
Colomer ha anunciado que no quiere seguir. Lo hizo tras las últimas elecciones municipales en las que el PP barrió en Castellón y, a su vez, arrasó en su feudo, Benicàssim. El propio Colomer consideraba hace pocos días que hay gente mejor preparada dentro del socialismo de Castellón que le pueda relevar, pese a que su cargo, en principio, no tiene reelección.
Y todo pese a que varios grupos del PSPV le han pedido que no se marche. El mejor posicionado sería Antonio Lorenzo. Perteneciente a la corriente oficial de la ejecutiva de Castellón, el exsubdelegado busca su sitio y, de momento, Puig le ha colocado como secretario de Programas e Ideas.
Susana Ros es otro de los valores al alza en el partido. Muy significada al lado del primer edil de Morella, con un enfrentamiento con Colomer y siendo diputada nacional, su futuro aún está por escribirse en el PSPV.
El gran perdedor, por contra, es Francisco Toledo, exrector de la UJI y apuesta de Alarte tras un conflicto con Colomer para encabezar las autonómicas de 2011. El diputado nacional siempre ha coqueteado con la idea de liderar el cartel de las municipales en la capital, pero Amparo Marco, hoy por hoy la portavoz, ha atado un equipo en Castellón de manera impecable.
Atrás queda la política agresiva de Juan María Calles y Marco y su equipo sale reforzado por su apoyo sin concesiones a Puig. Junto a Toledo, otro de los perjudicados ha sido el hasta ahora presidente del partido, Óscar Tena.
El alcalde de Vilafranca apostó claramente por Alarte hace cuatro años pese a ser uno de los más afines a Puig tanto política como territorialmente. Un hecho que no ha pasado desapercibido en los últimos años y que puede hacer que ahora sirva para ajustar cuentas.
Su misma suerte correría el alcalde de Forcall, Santiago Pérez, quien se postuló públicamente tanto contra Alarte como Puig, pese a ser el presidente de la Mancomunitat de Els Ports, referencia del socialismo provincial.
También el alcalde de Vila-real, José Benlloch, fue uno de los valedores de Jorge Alarte. Él, el alcalde más importante de la provincia, hizo su apuesta y no le salió bien. Ahora hay que ver qué sucede.








