«Al precio que está el transporte público, es preferible sacarte un bono de 18 euros y a rodar. Ahora puedo moverme cuando y como quiero. Para mi este servicio es estupendo». Mireia acaba de llegar pedaleando desde Blasco Ibáñez al centro para hacer unas compras y deja la bici en el punto de la calle Xátiva.
El trasiego en esta estación a mediodía y entre semana es prácticamente constante. Unos llegan. Otros se van. La mayoría va con prisa y muchos son estudiantes. Irene toma la bici para ir a clase. «Vivo por la Pantera Rosa y vengo al Luis Vives. Lo único que hecho en falta son más carriles y puntos de estacionamiento por aquí», explica.
Carlos, estudiante de Química, también viene sobre dos ruedas al centro. «Así salgo más tarde de casa. Uso la bici para quedar con los amigos, cuando vengo a estudiar o a hacer gestiones. Antes solía venir andando, aunque para las distancias largas sigo utilizando el transporte público». El único problema que le encuentra al servicio es que «a veces cuesta encontrar sitio para dejarla por el centro. He pasado antes por la calle Hospital y estaba lleno».
Adrián acude en bicicleta a trabajar aunque considera que la opción es «sólo fiable cuando tienes tiempo de sobra. No puedes si vas con el tiempo justo, es lo único malo que tiene esto». Antes se movía en su propia bicicleta pero estaba harto de los robos. «Ahora la tengo en casa sin la rueda de detrás. Me la han robado cinco o seis veces. Ahora ya no me preocupo pero ya no tengo la comodidad de dejarla en cualquier sitio».
Ranjit es de la India pero está afincado en Valencia desde hace varios años y considera que el servicio de Valenbisi es «muy bueno, me gusta mucho. No gastas en metro, ni en autobús, ni tienes que coger el taxi y, desde luego, es mucho más barato. Ahora con la crisis, hay que hacer ajustes», explica. Su queja es que muchas bicicletas «están rotas o no funcionan bien y eso es un fastidio».
Gabriela también cuenta que antes viajaba más en metro o en autobús y que ahora prefiere montarse en una bicicleta para ir «a todas partes, a trabajar, a comprar.... Soy de Ecuador y llevo en Valencia ocho años y uso las bicis desde que pusieron el servicio en marcha».
David, de Bolivia, se acerca con duda al punto de bicicletas. «Es la primera vez que la uso y creo que me va a venir bien. Utilizo el autobús para venir desde la avenida del Puerto pero a partir de ahora quiero venir en bici», asevera.
Marisa, otra estudiante que llega en tren desde Puerto de Sagunto, sólo tiene una petición: «que coloquen más bicis y puntos para dejarlas en el centro y la zona de las universidades que es donde yo creo que acude más gente. A veces resulta difícil poder dejarlas o encontrar una libre y te toca ir a tres o cuatro estaciones. Conozco a gente que no las utiliza precisamente por eso».
Mientras el trasiego de bicicletas es contante, hay quien se para junto a la máquina expendedora de bonos para ver cómo funcionan. «No la he cogido nunca pero seguro que funciona bastante bien. Yo, como voy siempre con prisa, no podría utilizarlo pero entiendo que habrá gente a la que le resulte más cómodo que buscar aparcamiento y lidiar con decenas de gorrillas todos los días».














