La colocación del toldo de la plaza de la Virgen, entre la Basílica y una finca situada en el número 4, ha terminado en el juzgado. El Ayuntamiento ya ha presentado el recurso para obligar a los vecinos a permitir esta instalación, aseguraron fuentes conocedoras del proceso. De este modo, se da por seguro que tampoco podrá utilizarse durante la misa y el traslado de la Virgen, el próximo 13 de mayo.
El nuevo toldo es mejor que el anterior desde el punto de vista técnico. Pesa menos, se recoge automáticamente con viento fuerte y los días de lluvia también se pliega sobre la cubierta del templo.
A pesar de que todo son ventajas, la decisión de la comunidad de propietarios fue no permitir su instalación, una vez que se retiró el viejo y cuando los técnicos se disponían a sustituir las catenarias y revisar los anclajes en la fachada del inmueble.
Varios contactos y reuniones entre técnicos municipales y vecinos no dieron ningún resultado. Es más, poco antes de las Fallas se reiteró la oposición al nuevo toldo. Así las cosas, la Ofrenda de la Virgen se hizo al raso, lo que perjudicó la conservación de la flor por los dos días de fuerte calor que precedieron a la tormenta de la madrugada del 20 de marzo.
El Consistorio alega en su recurso el derecho de servidumbre tras varias décadas con los anclajes colocados, además del interés general por los beneficios del toldo en los actos públicos que se realizan. El nuevo toldo tiene desplegado una superficie de 1.200 metros cuadrados, está ya sobre la cubierta de la Basílica y pesa justo la mitad.
Los técnicos necesitan un máximo de diez días para revisar la instalación y hacer un par de operaciones de prueba. Los plazos ya vendrían muy justos en caso de tener todos los permisos, pero el hecho de que el asunto haya derivado a un juzgado hace inviable que se pueda realizar esto en mayo.
El conflicto por el toldo ha empañado una restauración modélica del edificio mariano, donde la última fase ha consistido en pintar las fachadas del edificio principal y el anexo, en la parte norte. El color rosa ha sido sustituido por otros más acordes con el inmueble protegido y su entorno. Ahora quedan pendientes nuevas intervenciones en el interior, en la zona de la sacristía y el camarín.
Con el nuevo toldo se cambió también la estructura metálica y el mecanismo de plegado. El anterior había comenzado a causar serios problemas en el tejado, donde aparecieron grietas. La última restauración incluyó la eliminación de las tejas rotas y la construcción de nuevas canalizaciones, para llevar todas las conducciones por un lugar más accesible en el mantenimiento periódico.
La oposición de los vecinos se debe a posibles daños de las catenarias en la fachada del inmueble, algo que los técnicos responsables del proyecto han descartado de plano. No obstante, el asunto quedará bloqueado hasta que lo resuelva un juzgado. Esto puede ser un proceso de varios meses de duración, apuntan las mismas fuentes, por lo que no se prevé que a corto plazo pueda probarse la instalación, sin estrenar sobre el templo.














