Alto, apuesto, simpático, atlético y con esa inconfundible mandíbula cuadrada, símbolo de la granítica personalidad de los Kennedy, Anthony, hermano menor de Maria Shriver, excuñado de Arnold Schwarzenegger, hijo de Eunice, sobrino de JFK, tiene a sus 46 años como principal objetivo en la vida ayudar a los discapacitados psíquicos. El viernes promocionó en Barcelona Best Buddies, la fundación que creó y que ya funciona en 48 países.
-¿Qué labor realiza Best Buddies?
- Se ocupa de que una persona intelectualmente normal se comprometa a ser amiga de un discapacitado. Con esa interrelación mejoramos todos.
- ¿Todos? Ustedes los Kennedy ya son perfectos...
- Nada de eso. Mi familia está lejos de la perfección. En ella ha habido grandes hombres, pero también grandes tragedias, escándalos, divorcios, problemas de drogas, alcohol...
- Pues usted lleva el apellido Kennedy en primer lugar.
- No fue cosa mía, sino de mi madre, que me inscribió así.
- ¿Cuándo sintió la necesidad de ayudar a los demás?
- Crecí cerca de mi tía Rosemary, que padecía una discapacidad intelectual, y eso me sensibilizó. La gente suele prestar atención al sida o al cáncer, pero no a gente marginada, con problemas mentales. Y tienen tanto que dar... Ellos te conectan con tu parte más espiritual. Son seres sin contaminar.
- Nació en Boston, pero vive en Miami y está casado con una cubana. ¿Se va a presentar por fin a gobernador de Florida?
- De vez en cuando lo pienso. Quizá en el futuro. Y con el Partido Demócrata, por supuesto.
- ¿Le gusta Obama?
- Me gusta y le volveré a votar. Lo mejor que ha hecho para mí es ocuparse de la salud pública.
- ¿Es Barack Obama el Kennedy negro?
- No. Solo hubo un JFK, como también hay un solo Obama. Son personas distintas en épocas distintas. JFK murió dos años antes de que yo naciera, pero mi madre (su hermana) estaba muy unida a él y yo he crecido con su recuerdo muy vivo. En casa me inculcaron que la familia es lo primero.
- La suya es numerosa. Tiene cinco hijos.
- Sí. Me siento afortunado y bendecido.
- Hablando de familia, ¿cómo está su hermana Maria?
- Muy bien... Bueno, tan bien como puede estarlo alguien que ve cómo se derrumban 25 años de matrimonio de golpe. Pero es fuerte y todos la apoyamos al máximo.
- ¿Discutía usted mucho de política con su cuñado Arnold?
- No, porque él no es tan conservador como parece. Es conservador a nivel fiscal más que social. Hemos discrepado en algunas cosas, pero nunca nos acaloramos.
- ¿Sigue considerando cuñado a Schwarzenegger?
- Claro que no. Ellos ya están divorciados.
- ¿Tampoco es su amigo?
- Menos aún. No hablo con él, ni le llamo, ni quiero saber nada.
- ¿No le perdona lo que hizo?
- No soy yo quien debe juzgarle, sino Dios. Tengo cosas más importantes que hacer que pensar en castigar a Arnold.








