Una agrupación de cinco barcos antiminas de la OTAN peinan el Mediterráneo para detonar antiguos explosivos sumergidos en el fondo y vigilar con sistemas de sónar que no haya artefactos en las principales rutas o canales de acceso a los puertos. Esta flota militar internacional recaló ayer en la Marina Real Juan Carlos I del puerto de Valencia en visita oficial.
Según destacó el comodoro del buque de mando, el 'Mehmetpasa', de bandera turca, las aguas valencianas «son seguras». Los últimos artefactos explosivos detectados corresponden a antiguos conflictos y han sido localizados cerca de Francia, Italia, Grecia o Turquía, entre otros países. En estas detonaciones participan vehículos sumergibles robotizados y, en ocasiones, submarinistas especializados. El principal peligro, expuso, radica en que algún pescador recoja accidentalmente la bomba con sus redes.













