Vicente Sanfélix, un ganadero de la Pobla de Vallbona sufrió hace un mes el robo de 40 de sus corderos. La historia ha vuelto a repetirse. La nueva víctima es otro ganadero al que el sábado sustrajeron 13 ovejas jóvenes de su explotación en Vilamarxant. Las reses aparecieron muertas en una caseta próxima al lugar donde se produjo el robo.
La Unió de Llauradors i Ramaders denunció ayer el aumento del número de robos de ganado, fundamentalmente ovino y caprino, registrado en las últimas semanas en las comarcas de Camp de Túria y la Serranía. Según aseguran, «hay ganaderos que ya han sufrido sustracciones en varias ocasiones».
Los robos de animales, expone la organización agraria, «son continuos». Por este motivo, la organización reclama una mayor vigilancia en las zonas rurales para evitar este tipo de robos.
La Unió también critica el Código Penal y la tipificación de delitos en el sector agrario. Los afectados no conciben que el robo de animales o productos agrarios sea considerado como una «mera falta de hurto», castigada con «multas que no superan los 400 euros». Para estas víctimas, «es necesario castigar la reincidencia en el campo porque ahora un ladrón puede cometer hasta cuatro robos en el plazo de un año y sería tipificado sólo como una falta, algo que deja totalmente indefenso al ganadero».
Desde la organización recordaron que los productores de ovejas y cabras atraviesan por una «crítica situación». Perciben cantidades muy bajas por las reses y asumen costes elevados. A ello se une «el descenso en la demanda de la carne de cordero por el retroceso en el consumo y a la crisis económica en general, además de un aumento de las importaciones y los costes de producción».
Estos problemas, sentencia la organización, «han hundido a un sector importante para las zonas desfavorecidas y de interior, donde existen escasas alternativas de viabilidad económica». Los robos, junto a la crisis de precios, «pueden hacer desaparecer de la Comunitat Valenciana la figura de los pastores », alertan desde La Unió.






