El título de la Euroliga conquistado anoche en Estambul es la culminación del proyecto en el baloncesto femenino de la familia Ros García. Una apuesta que comenzó en verano de 1999 y que, trece años después, consigue la guinda para el pastel. Así lo reconoció el presidente del club, Germán Ros: «Por fin ha llegado el día que estábamos esperando. Con el título de la Euroliga se hace realidad un sueño. Para el deporte valenciano es una gran gesta, ahora a ver si entre todos levantamos este deporte». El presidente reconoció «que estábamos fastidiados después de perder la final de la Copa de la Reina porque somos un equipo ganador. Acabamos de ganar la Euroliga y ya estaba escuchando a las jugadoras que tenemos que ir a por la liga».
«Para nosotros, como empresa, no es fácil pero hay que luchar. Entre todos saldremos de esta, trabajando y luchando. Hay que ponerse las pilas. Para la empresa es un ejemplo el ambiente de trabajo que hay en el vestuario del equipo», manifestó Germán con respecto a la apuesta económica que la empresa Ros Casares sigue realizando en el baloncesto femenino cada temporada pero también mandando un mensaje a la sociedad, como lo hiciera Juan Roig con la 'Cultura del Esfuerzo'.
El técnico Roberto Íñiguez era, tras el partido, la viva imagen de la felicidad. Para el alavés con corazón valenciano no fue fácil coger el testigo, tras la destitución de Hejková a mitad de temporada, pero ha cumplido dándole al club el título que más deseaba: «Hemos dado una lección a toda Europa de baloncesto defensivo. Es cierto que en ataque hemos estado un poco atascadas pero hemos roto el partido desde atrás».
«Lo que ha pasado es un hito del baloncesto español. Lo que ha echo este equipo en la liga regular es brutal y lo valoraremos cuando pasen los años», comentó el entrenador anoche en Estambul. Íñiguez confesó, sobre su futuro, «que no se ni lo que tengo firmado, para eso soy un desastre. Ahora mismo no se lo que supone esté título como entrenador, estoy mas contento por ellas que por mi».






