«Cambio piso en Valterna, 114 metros cuadrados, tres habitaciones, dos baños, precio aproximado 170.000 euros, con 84.000 de hipoteca pendiente. Cambiaría por vivienda en provincia de Valencia de valor inferior a 180.000 euros». Este anuncio es sólo un ejemplo de los miles que se pueden encontrar en internet, en las cientos de páginas surgidas para facilitar el intercambio de viviendas entre particulares.
La crisis ha hecho resucitar el trueque inmobiliario con fuerza porque permite a los propietarios dar salida a sus inmuebles intercambiándolos por otros de similares características o valor.
Las principales ventajas son que evita que los dueños en apuros económicos tengan que deshacerse de sus propiedades por menos de lo que pagaron por ellas, ahorra impuestos y resuelve parte de las dificultades para obtener financiación que existen actualmente ante el endurecimiento de las condiciones por parte de los bancos. De hecho, la venta de viviendas disminuyó en 2011 un 29,3%, según datos del Ministerio de Fomento.
Sin embargo, la dificultad de este tipo de transacción es encajar las aspiraciones de los interesados. «Nosotros contamos con más de 7.000 anunciantes y, aun así, es difícil que cuadren. No obstante como cada vez son más los inmuebles que entran la oferta se amplía constantemente y hay más donde escoger», explica Eneka Tamayo, administrador del portal Sepermuta.es, que no ha parado de crecer desde 2008.
En la mayoría de los casos se trata de personas que rechaza vender su propiedad a muy bajo precio o perdiendo dinero, familias que no pueden afrontar la hipoteca que suscribieron en época de vacas gordas y ahora buscan un piso más modesto o quienes recurren a la permuta a raíz de un traslado laboral y no pueden esperar mucho tiempo a que les surja un comprador.
«Cuando nos casamos compramos un piso en el centro no muy grande. Ahora que tenemos dos bebés, necesitamos algo más espacioso. Intentamos venderlo pero como el mercado inmobiliario está prácticamente parado y nos urge cambiarnos, pusimos un anuncio para intercambiarlo por un adosado cerca de Valencia», señala Javier.
Si el valor de las viviendas a intercambiar no es el mismo, se llega a un acuerdo para pagar la diferencia y si uno de los inmuebles tiene hipoteca la permuta también es viable. «Porque el nuevo propietario se puede subrogar a ella, constituir otra nueva o cancelarla», explica Tamayo.








