La multinacional norteamericana Plug&Play tendrá su sede en Europa en la antigua base del equipo Alinghi, en la dársena interior del puerto. Así lo anunció ayer la concejala de Innovación, Beatriz Simón, quien se reunió junto al vicealcalde, Alfonso Grau, con el consejero delegado de la citada empresa, Saeed Amidi. La sociedad se dedica a desarrollar proyectos relacionados con el sector de las nuevas tecnologías.
De este modo, una de las bases más grandes de la Copa América tendrá por fin un uso después de varios años desde que fue utilizada por última vez. Desde que se celebró la 33 Copa América, en febrero de 2010, el inmueble había languidecido salvo por el mantenimiento de una tienda.
La base fue diseñada por el arquitecto valenciano José María Tomás y es, junto con la del BMW Oracle, la de mayor superficie de toda la marina. La apertura de la sede europea de la multinacional será «progresiva», según afirmaron fuentes municipales. Este verano, si se cumplen las previsiones, podría estar operativa por completo.
Antes habrá que decidir cómo se gestiona, es decir, si es necesario un concurso público o se puede articular una adjudicación directa. Fuentes conocedoras del proceso indicaron que esto último es la opción preferida, a través de una fundación municipal que se dedicará a repartir el espacio de la base.
«Es posible que la multinacional no quiera toda la base, por lo que quedaría espacio para otras empresas». El edificio cercano, del BMW Oracle, no interesó a nadie en el concurso donde se ofrecía por un alquiler de 50.000 euros mensuales, IVA aparte. Las mismas fuentes no precisaron el acuerdo alcanzado con Plug&Play.
La alcaldesa Rita Barberá ha intentado en los últimos meses atraer a empresarios a la dársena, con el objetivo de transformar las antiguas bases en un centro tecnológico y de innovación. Por esa razón, en el concurso tenían preferencia las compañías de este sector. El problema, además del alto precio de los alquileres, es el corto plazo de las concesiones (cinco años), insuficiente para amortizar la inversión antes de renovar el contrato, cuando otra oferta lo puede arrebatar y hacerse con el edificio.














