La Fiscalía mantiene en su decisión de sentar en el banquillo de los acusados al empresario Enrique Ortiz por un delito de tenencia ilícita de armas como consecuencia del hallazgo, en una caja fuerte de la sede de su empresa, de un revólver Smith and Wesson del calibre 38.
El Ministerio Público se ha opuesto al recurso de la defensa. Si la Audiencia Provincial confirma esa resolución, Ortiz se sentará en el banquillo de los acusados junto a su cuñado Miguel Carratalá y otros dos empleados, con una petición de pena que puede llegar hasta los dos años de cárcel.






