La asociación de vecinos Amics del Carme ha presentado al Síndic de Greuges un escrito donde alerta de la falta de información del Ayuntamiento acerca de 14 denuncias sobre otros tantos establecimientos hosteleros de esta parte del barrio. El presidente de la entidad, Antonio Cassola, afirmó que se han realizado obras e iniciado actividades en estos lugares que vulneran las medidas cautelares de la zona acústicamente saturada.
La asociación quiere responder de esta forma a la contestación del gobierno municipal al Síndic aceca de que se «cumplen escrupulosamente las medidas cautelares para reducir los ruidos en el barrio, lo que no es cierto».
Cassola aseguró que la mesa permanente de trabajo «no se ha reunido ni una sola vez, a pesar de que en las medidas cautelares se habla como obligación de celebrar una reunión al mes». Este foro debe integrar a vecinos, técnicos municipales y hosteleros para analizar el resultado del cierre al tráfico, la prohibición en la apertura de nuevos locales y restricciones horarias para algunas actividades, como la venta de comida para llevar.
Cassola insistió en el segundo aspecto, la falta de control sobre los locales, para recordar que en «nueve ocasiones hemos pedido al Ayuntamientos que nos acredite si la actividad de determinadas plantas bajas contaban o no con la oportuna licencia de apertura y actividad, y si se encontraba afectado por la declaración de zona acústicamente saturada. Ninguna de estas solicitudes ha obtenido respuesta».
La gota que colmó la paciencia vecinal fue la negativa del Ayuntamiento a adoptar ninguna medida sobre la actividad de una discoteca en la calle Pintor Zariñena, a pesar de que la reivindicación estaba avalada por ocho comunidades de vecinos. El local cuenta con la licencia necesaria, aunque los residentes alegaron que en los aledaños se concentran grupos de jóvenes que provocan molestias por ruido todos los fines de semana.
La única solución, recordó ayer Cassola, fue conseguir un refuerzo policial en la zona con una patrulla permanente, para controlar el botellón y reducir así este foco de conflicto. Por este motivo, se pide al Síndic para que interceda en que se convoque la mesa de trabajo, se garantice «el control de la contaminación acústica en la zona y, muy especialmente en los lugares donde se altera de manera grave» durante las noches.

















