«¡Me habéis arruinado la vida!» Esto fue lo único que gritó Claudio Ferragud, de 38 años, a los empleados de una sucursal del Banco Santander de Gandia segundos antes de apuñalar con una navaja de grandes dimensiones a la interventora, el director y un cajero. Los dos primeros se encuentran en estado grave y el tercero presenta heridas leves.
El reloj marcaba las 12.40 horas del miércoles. La normalidad transcurría en la oficina bancaria, cuando irrumpió el individuo, muy enfurecido, en la sucursal situada en el céntrico Paseo de las Germanías. El detector de metales no impidió que Claudio entrara con el arma blanca de unos 30 centímetros. El hombre no se topó con ningún obsctáculo para cometer la grave agresión.
Según ha podido saber este periódico, el individuo desató toda su ira contra los empleados de la entidad bancaria, al parecer, porque días atrás no le permitieron sacar dinero de la cuenta de su padre después de que el progenitor diera instrucciones en este sentido.
Lo primero que hizo fue dirigirse al despacho de la interventora, Mariola González, de unos 40 años, quien, al verle entrar con la navaja, soltó un gritó de pánico que alertó al resto de trabajadores y a los clientes que se encontraban en la sucursal.
Tras exclamar: «¡Me habéis arruinado la vida!», Claudio se acercó a ella y le asestó, sin pensárselo dos veces, una puñalada en el abdomen. La mujer perdió el conocimiento y cayó al suelo, «tirando por el aire los papeles que tenía encima de la mesa», según relató un testigo.
Al oír el grito de su compañera, el director del banco, Javier Azofra, de 51 años, y otro de los empleados, José Ignacio Bañuls, de 49 años, se acercaron a la mesa de la interventora para socorrerla. Fue en ese momento cuando Claudio acuchilló al director de la oficina, también en el abdomen, y al empleado, en el brazo.
El dramático suceso se desencadenó en apenas unos segundos. El caos ya reinaba en toda la oficina, y muchos clientes salieron corriendo a la calle. Algunos empleados se dirigieron rápidamente hacia el agresor para reducirle.
Lograron mantenerle sujeto e inmóvil hasta que los agentes de la Policía Local de Gandia se personaron en la sucursal y procedieron a su detención. Pero todavía faltaba por llegar las ambulancias. Mientras las esperaban, uno de los trabajadores del banco entró en la farmacia ubicada justo al lado para que el farmacéutico acudiera a la sucursal y atendiera a sus compañeros heridos.
El profesional, sin demora, se presentó con gasas y vendas para taponar las heridas. Pocos minutos después llegó el primer vehículo sanitario del SAMU, que atendió al empleado, seguido de otros dos de Soporte Vital Básico, que se llevaron a la interventora y al director del banco a Urgencias del Hospital Francesc de Borja de Gandia.
Antecedentes policiales
El detenido estuvo durante todo el día de ayer en las dependencias de la Comisaría de Gandia y está previsto que en las próximas horas pase a disposición judicial. También se someterá a una revisión médica para evaluar su estado mental. Según ha podido saber este periódico, podría tener problemas con las drogas. El delincuente tiene antecedentes policiales relacionados con actos delictivos.
En un primer momento se llegó a pensar que fue un atraco, pero según fuentes policiales esta hipótesis pierde fuerza porque el agresor ni pidió ni intentó robar dinero. El alcalde de Gandia, Arturo Torró, y el consejero delegado de Seguridad Ciudadana, Javier Reig, se personaron en la sucursal minutos después de lo sucedido. Según Reig, uno de los testigos apuntó la posibilidad de que hubiera una segunda persona que se habría dado a la fuga, un extremo que investiga la Policía Nacional.
Advertidas por las sirenas de las ambulancias, decenas de personas se agolparon frente al banco en el Paseo Germanías. Los empleados de la sucursal, muy conmocionados, acudieron sobre las 14 horas a visitar a sus tres compañeros heridos en el hospital.









