Han hecho falta tres cara a cara en el Congreso de los Diputados entre Rajoy y Pérez Rubalcaba para que en el último, ayer miércoles, saltaran chispas en términos parlamentarios. La mecha la prendió la reforma laboral, que sirvió al nuevo líder de los socialistas para realizar una labor de oposición de marcaje más corto y mayor presión.
El secretario general del PSOE acusó ayer al jefe del Ejecutivo de sacar adelante una reforma centrada en el despido, que no genera empleo y que sólo crea un alto grado de incertidumbre.
Rajoy tuvo fácil la respuesta y recordó a Rubalcaba que España ha vivido los mayores niveles de paro y de destrucción de empleo bajo un Gobierno socialista, el liderado por José Luis Rodríguez Zapatero. Ante la alineación de Rubalcaba con las tesis más aireadas por los sindicatos, el presidente del Ejecutivo sentenció que el real decreto de reforma laboral «no va ni contra las centrales sindicales ni contra la CEOE», y añadió que estos mismos agentes sociales fueron incapaces de alcanzar un acuerdo en los asuntos más espinosos de la legislación laboral. A renglón seguido, y ante las críticas socialistas, Rajoy sacó a relucir los aplausos recibidos por la política de reformas estructurales del Gobierno llegados desde el extranjero. Y citó las alabanzas de la OCDE, la Comisión Europea y hasta de Obama. «Al final se van a quedar ustedes y los sindicatos solos; les invito a que se sumen a esta reforma que es buena, justa y necesaria», replicó el jefe del Ejecutivo.
Rubalcaba, por su parte, insistió en que el texto salido del Consejo de Ministros está centrado en el despido y cuestionó «qué relación existe entre quitar las indemnizaciones a millones de trabajadores con contratos temporales y la creación de empleo».
Tras los 'números uno', la discusión siguió después en términos similares entre la ministra de Empleo, Fátima Báñez y la portavoz socialista Concepción Gutiérrez. En esta ocasión y ante la acusación desde el banco socialista de obviar a los miles de personas que el pasado domingo salieron a la calle contra la reforma, Bañez destacó que tan importantes como los manifestantes es la «marea» que votó al PP el pasado 20 de noviembre.
Las críticas a la reforma laboral continuaron desde el ámbito sindical. El secretario general de UGT, Cándido Méndez, reprochó que Mariano Rajoy no se haya reunidos con las principales centrales y les haya respondido a su petición de diálogo «desde los medios». Algo más incisivo fue el líder de CCOO, Ignacio Fernández Toxo, quien insinuó la posibilidad de una huelga general si no se aborda una negociación seria sobre el texto.









