Todo está listo para que antes del fin de semana Hugo Chávez sea operado en La Habana de su nueva «lesión». El presidente venezolano negaba la metástasis del cáncer, pero pocas horas después tuvo que reconocer su recaída y admitió que el tumor, de dos centímetros de diámetro, podía ser maligno. Los análisis lo dirán, aunque la noticia ya complica la estrategia chavista de cara a las próximas elecciones del 7 de octubre.
En el mejor de los casos, Chávez adelantó que deberá «repensar» su agenda y reducir sus apariciones públicas. Su principal oponente, Henrique Capriles, le deseó «una exitosa operación, una pronta recuperación y larga vida». Ahora ya no se trata de rumores de la prensa opositora para «desestabilizar la revolución bolivariana», como denunciaban desde su Gobierno. Esta vez, Chávez llamó a un programa de la televisión venezolana para aplacar los comentarios. «Nadie puede decir, científicamente hablando, que esa nueva lesión sea maligna. Sin embargo, hay probabilidades altas de que lo sea, porque está en el mismo sitio donde estaba el otro».
Prescindiendo de portavoces y haciendo caso omiso a quienes critican que no se fíe del sistema de salud venezolano, Chávez explicó que volverá a Cuba, donde «todo está acondicionado». «Aquí habría que estar implementando cosas y activando elementos. Allá hay más seguridad para este tipo de operación. Serán los mismos médicos, el mismo equipamiento y eso, para todos, va a ser mejor», argumentó.
Ciertamente, la hospitalidad de los hermanos Castro garantiza un trato médico de excelencia, además de que su enfermedad se mantendrá en secreto. El hermetismo es total. Solo se sabe cuándo, cómo y lo que Chávez decide, como se vio durante su primera intervención en julio del año pasado.
«Lamentablemente no me van a ver. No voy a poder seguir con el ritmo que venía en aumento sobre todo desde diciembre. No voy a poder porque estoy obligado a atender esta nueva circunstancia, a repensar mi agenda personal y a cuidarme y a enfrentar lo que haya que enfrentar», anticipó el líder bolivariano. Advirtió que, de confirmarse que las células son malignas, deberá ser tratado con radioterapia focalizada. Previendo su próxima ausencia afirmó: «Yo cumplo mi tarea. La agenda de la revolución va a depender del pueblo organizado, consciente. Yo los llamo a que aceleren la batalla».









