Rus, pillado 'in fraganti' por la guardia de Cospedal

El presidente provincial no se dio cuenta de que en el restaurante había delegados manchegos que informaron de todo a la secretaria general El dirigente del PPCV gasta bromas sobre la número dos en una cena

J. C. F.SEVILLA.

Llegas con el congreso empezado, sabes que casi todo el pescado está vendido, que no te juegas prácticamente nada. «Por lo menos es en Sevilla», piensas. Sales a cenar, te llevas a tus más cercanos, vas a divertirte... y de repente la imprudencia te juega una mala pasada, y te generas un problema cuyas dimensiones pueden resultar incalculables.

Le puede pasar a cualquiera. Pero le vino a pasar el viernes por la noche al presidente del PP de la provincia de Valencia, Alfonso Rus, en lo que constituye la verdadera intrahistoria de este congreso nacional del PP. Recién aterrizado en Sevilla -se perdió toda la jornada inaugural del congreso-, el dirigente valenciano convocó a una veintena de sus más estrechos colaboradores a una cena. Restaurante 'La isla', según las fuentes del PP consultadas por este diario.

Rus es Rus, y con eso está dicho todo para los que lo conocen. Socarrón, con un particular sentido de humor, es el tipo que suele ser la estrella de la mesa en la que está con comentarios divertidos (o hirientes) en función del tema o la persona de que se trate. Idolatrado por su núcleo más cercano, y considerado poco menos que como un bicho raro para quienes sostienen que los responsables políticos tienen que dar ejemplo siempre. Mezcla como el agua y el aceite con Alberto Fabra, por poner un ejemplo.

Volvemos a la cena. Rus se sienta en su mesa junto a sus colaboradores. Hay mucha gente pero nadie parece conocido. Avanza la noche, la seriedad inicial va dejando paso a los comentarios divertidos. Rus va sintiéndose a gusto, y comienza su particular festival. Y con él, algunos de los que están en su mesa. Una voz más alta que la otra, un comentario más o menos divertido, otro que no lo resulta tanto, y alguno sobre el presidente nacional de los populares, Mariano Rajoy, y sobre la secretaria general, y desde este congreso más poderosa que nunca, Dolores de Cospedal.

Algún comentario quizá está fuera de tono. A lo mejor, se hace alguna gracia con un apellido o con un nombre. Pero las fuentes consultadas por este diario aseguran que se produce al menos alguna referencia hacia Cospedal que podría considerarse hiriente. Bueno, podría pensarse que se trata de una mesa con un grupo de gente sin mayor importancia... Sí, salvo por el hecho de que junto a ellos hay otras mesas ocupadas. Comensales del mismo restaurante que asisten entre boquiabiertos y ofendidos al espectáculo que la mesa de delegados valencianos comienza a dar.

Y aquí llega el problema. En una de esas mesas, de las que pueden escuchar perfectamente lo que se dice en la de Rus, delegados del PP castellano-manchego asisten indignados a las alusiones que escuchan sobre su presidenta regional y secretaria general del partido. Entre ellos, alguno de los más destacados cargos de ese partido que, obviamente, no se lo piensa dos veces. El sábado por la mañana, a primera hora, Dolores de Cospedal ya está perfectamente informada de lo sucedido...

A Rus no se le ha visto en exceso en este congreso. Ayer por la mañana no siguió la intervención de Alberto Fabra ante el plenario. Asistió al multitudinario almuerzo de la delegación valenciana. Y cuentan que ni siquiera se quedó para votar la propuesta del comité ejecutivo nacional defendida por Mariano Rajoy. Quizá porque no le gustó que, casualmente, entre la cúpula nacional figurara Susana Camarero, una de las dirigentes cercanas a Serafín Castellano. O porque en lugar de recortarse la presencia de valencianos en la dirección, terminara ampliándose. O simplemente porque alguien ya le haya trasladado que Cospedal ha tomado nota del asunto. Lo cierto es que el incidente corrió ayer como la pólvora entre los miembros de la delegación valenciana desplazada hasta Sevilla. Cospedal, a la que muchos cargos del PP valenciano responsabilizan en buena medida de la pérdida de protagonismo sufrida por el PPCV desde el último congreso nacional, no parece de ese tipo de personas que encaje fácilmente las bromas. Y el estilo de Rus tampoco parece el más diplomático como para reconstruir la relación. El líder provincial ya gozaba de pocas simpatías en Génova.

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