El programa Societat Anònima de Canal 9 emitirá este lunes, a las 22.00 horas, el reportaje 'Viure barat, però bé', un recorrido por la Comunitat Valenciana a la búsqueda de las buenas oportunidades que la crisis económica está dejando en el sector inmobiliario. Desde Castellón hasta Alicante, el equipo de Societat Anònima ha buscado las casas más baratas, viviendas a precios asequibles a pesar de la situación económica. Aunque poca gente está dispuesta ahora a firmar una hipoteca, el reportaje de esta semana despliega un catálogo de viviendas que quizá puedan hacer cambiar de opinión.
El recorrido se inicia en Alicante. Según las estadísticas oficiales, el triángulo formado por Petrer, Elda y Novelda acoge los pisos con el metro cuadrado más barato de toda España. Las cámaras de Canal 9 visitan y muestran con detalle un apartamento con el razonable precio de 20.000 euros. Pero por si aún parece algo alto, el programa planteará la posibilidad de adentrarse en el mercado de la segunda mano. Se hacen números para calcular si adquirir una casa vieja y reformarla sale más a cuenta que comprarla nueva, aprovechando que las empresas que se dedican a las reformas están ahora más disponibles que nunca.
El programa hará luego escala en Valencia, donde va a mostrar un piso casi de lujo a un precio de ocasión: 90 metros cuadrados con materiales de alta calidad y con una hipoteca de sólo 275 euros al mes. Este regalo se encuentra en la finca que cuenta con más ayudas oficiales de toda la ciudad de Valencia. Y además tiene un huerto urbano donde uno puede cultivar sus propios tomates.
Otra opción a tener en cuenta son las casas de madera. Las empresas dedicadas a este tipo de viviendas las construyen en poco más de una semana, no pagan IBI y son la envidia del vecindario por su aspecto campestre.
'Viure barat, però bé' visita una urbanización donde tienen sus hogares futbolistas del Valencia y del Levante, que han pagado más de un millón de euros por sus chalés de ladrillo. Cerca de ellos vive el propietario de una auténtica mansión de madera 17 veces más barata, que ofrecerá su testimonio orgulloso de poder codearse con sus vecinos.
Hay personas dispuestas a modificar su manera de vivir a cambio de poder comprar una casa. En Castellón, el equipo del programa habla con dos familias que se han trasladado a un pueblo para poder permitirse pagar una hipoteca. Sus casas son espectaculares y las incomodidades de vivir en una zona rural no han resultado ser tan duras.
La conclusión del programa es que hay que ser realista: la cosa está difícil a pesar del pinchazo de la burbuja inmobiliaria, pero si se tiene una nómina asegurada o unos buenos ahorros se puede encontrar la casa ideal o algo que se le parezca bastante. Al menos ahora hay muchas más probabilidades que hace seis años, cuando los precios de los pisos se anunciaban con cifras estratoféricas para las que siempre había alguien dispuesto a pagarlas. De aquellos polvos vienen estos lodos.









