«Estaba deseando volver a la cámara para dar explicaciones por el interés social y mediático que ha despertado la resolución del cierre del vertedero de Abanilla». De esta forma arrancaba ayer la comparecencia en la Asamblea Regional de Murcia del consejero de Presidencia, Manuel Campos, para rendir cuentas ante los partidos de la oposición (PSOE e IU) sobre el expediente 193/11 que el pasado 6 de octubre «ordenaba» el cierre y sellado del vertedero de Proambiente, propiedad del empresario oriolano Ángel Fenoll, durante un periodo de 30 años. Durante tres horas y veinte minutos el responsable del gobierno murciano compareció bajo la atenta mirada de un 'selecto' público, compuesto entre otros por el alcalde de Orihuela, Monserrate Guillén, el nuevo titular de la dirección general de Medio Ambiente, Amador López, además de las concejales del PSOE en el Ayuntamiento de Abanilla María José Atienza y Esther Almarcha.
En su exposición, Campos dejó claros dos conceptos: que Proambiente no está vertiendo residuos sólidos urbanos en las instalaciones y que «restaurará, compensará e indemnizará» por los vertidos ilegales de 117.900 toneladas de residuos sólidos urbanos que constataron los servicios de calidad ambiental de Presidencia. Pero a la hora de responder a favor o en contra del recurso de alzada presentado por la mercantil contra el cierre, la consejería tendrá en cuenta «los 260 empleos» directos e indirectos que genera la empresa de Fenoll.
Este mensaje quedó claro cuando Campos subrayó que «la entrada en concurso de acreedores de la mercantil» -que provocaría el hipotético cierre del vertedero- «produciría un colapso al Ayuntamiento de Abanilla y a la Comunidad Autónoma para terminar la restauración». Y es que según reconoció Campos «se han cometido graves delitos contra el medio ambiente y se ha dañado mucho la Sierra de Abanilla», pero Proambiente «ha empezado a restaurar algunas de las zonas afectadas. Se trata del vaso inicial y los vasos 1 y 2, después de que la empresa presentase «dentro de plazo» el proyecto de sellado y restauración ambiental de unas instalaciones que el próximo lunes 20 conocerán el veredicto de Presidencia sobre el cierre, y por extensión, el futuro de la actividad que apunta a una hipotética continuidad después de que Campos afirmase que «Proambiente ha actuado mal y va a actuar bien, la empresa ha cambiado de auditora, de abogado y ahora está cumpliendo».
La comparecencia del Consejero de Presidencia aportó algo de luz al futuro de la ampliación del vaso número 3, del que Manuel Campos reconoció que «es evidente que se ha ejecutado». No obstante aseguró que tras estudiar un informe del Ministerio Fiscal «el vaso 3 queda fuera del LIC y en principio no sería relevante a nivel penal» dentro de las diligencias que el instruye un juzgado de Cieza por la Operación 'Subterráneo'.
A ello se suma que la Confederación Hidrográfica del Segura «no se opone a la ampliación», es más, corrobora la «impermeabilización y la existencia de una red de recogida de lixiviados», lo que provoca que la ampliación del vaso Abanilla-Crevillente gane enteros y, con ella, el futuro del vertedero.
Campos avanzó que «se aceptarán las alegaciones al proyecto presentadas por Ecologistas en Acción». El único escollo sería el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Abanilla, del que el consejero de Presidencia dijo que «incumple» pero ya se han dirigido a la Consejería de Obras Públicas. En cuanto a la proximidad del LIC con la ampliación del vaso 3, el departamento que dirige Campos ha solicitado a Proambiente una banda de protección de cien metros.
Por su parte, el diputado socialista Francisco Abellán tachó la gestión del vertedero de «claro ejercicio de irregularidad que roza la corrupción», y anunció que su partido está estudiando personarse como acusación particular en el proceso judicial abierto contra Proambiente por irregularidades medioambientales denunciadas por Ecologistas en Acción. Abellán aseguró que el vertedero recibe residuos a pesar de la orden de cese de actividad, y que Proambiente está «utilizando la puerta de atrás, la de Orihuela, para seguir vertiendo».








