Las críticas a la política de grandes eventos también llegaron desde el movimiento 15M, que hizo coincidir la manifestación con una original acción, consistente en tomar los pasos de cebra de la avenida del Puerto mientras el semáforo estaba verde para escenificar su rechazo. Así, disfrazados y con pancartas ilustrativas, pedían prioridad para los servicios públicos o la huerta frente a proyectos como la F-1 o la Copa América.








