La ciudad de Castellón puede tener en poco tiempo una solución al conflicto abierto en torno al macroproyecto conocido como Ciudad de las Lenguas. Así, el Aeroclub, cuyos terrenos acogerán la citada actuación, tiene la intención de proponer de manera formal un nuevo concepto compatible con esta infraestructura impulsada por el Ayuntamiento y que pretende fomentar el turismo idiomático. Sería la Ciudad del Aire, que gestionaría la propia entidad y que «no choca en ningún momento con la Ciudad de las Lenguas».
Sus argumentos tienen bastante peso, ya que el aeródromo que gestionan en el Grao de Castellón se está convirtiendo en todo un referente nacional. Esto, a juicio de los responsables del recinto, debería ser aprovechado por las instituciones para potenciar el turismo desestacionalizado relacionado con la actividad aérea.
La solución para obtener los terrenos necesarios para la Ciudad de las Lenguas pasaba porque el Aeroclub trasladara su actividad al aeropuerto de Castellón. No obstante, se ha rechazado en reiteradas ocasiones esta propuesta al considerar que sería el fin de su actividad. Desde entonces, el plan de turismo idiomático ha estado en negociaciones para poder seguir adelante al ser una de las prioridades del actual alcalde, Alfonso Bataller.
Ahora, tras varios encuentros entre las partes, parece que se está llegando a una solución: poder compartir terrenos, adaptando la Ciudad de las Lenguas a la Ciudad del Aire. Es decir, no se cierran a ceder parte de los terrenos si se les garantiza que pueden continuar con su importante actividad.
El Aeroclub sigue con su agenda confirmando su papel como activador del turismo en la capital de la Plana. Un buen ejemplo son los diferentes servicios que presta año tras año. La ubicación, por ejemplo, es perfecta para múltiples actividades de aviación general, da apoyo a la modalidad deportiva, ultraligera y a trabajos aéreos -como fotografías o arrastre de carteles-, sin olvidar servicios agrícolas y de paracaidismo. También destaca su función social al colaborar en la extinción de incendios o rescates.
El volumen de tráfico del aeródromo es muy significativo. En 2010 se realizaron 27.000 operaciones, incluyendo 548 del SAMU aéreo, 2.800 de los aviones de extinción de incendios (incluyendo entrenamientos), 4.400 de aparatos para lanzamiento de paracaidistas, 4.200 de aviones de vuelos deportivos, trabajos y servicios agrícolas, 7.600 de ULMs y 7.000 relacionados con escuelas de pilotos de avión, además de las operaciones de otros servicios sociales, como el helicóptero de emergencias 112.








