Vídeo: M.F.J.| M.R.S.
ALICANTE. «Con el dinero que se ha derrochado en Ciudad de la Luz se hubieran podido construir en la provincia 20 institutos, 30 colegios y todavía hubiera quedado para crear escuelas infantiles». Con este argumento se echaron ayer a la calle miles de alicantinos, que están más que indignados con los recortes del Consell. Y para mostrar su malestar y continuar con el pulso de las movilizaciones desde que se publicó el decreto con el tijeretazo, decidieron 'invadir' los dos proyectos estrella de la Generalitat y donde «más se ha despilfarrado, tirando nuestro dinero». Ciudad de la Luz y Terra Mítica se convirtieron en el objetivo a 'asaltar'. Es decir, los escenarios simbólicos a combatir. Bajo el lema 'No a los recortes en los servicios públicos', dos marchas partieron desde Benidorm y Alicante, congregando a 2.000 y 5.000 personas, respectivamente, según los sindicatos convocantes. «Soy profesor interino, en junio se me acaba el contrato y me voy a la calle. La única seguridad que tengo es que no voy a volver a trabajar», aseguraba Jesús Grau, que ejerce en el colegio San Gabriel de Alicante. Sostenía, junto a sus compañeros, una pancarta con el nombre de su centro, al que la Generalitat le adeuda 50.000 euros del servicio del comedor escolar. Están en números rojos.
Docentes, alumnos, sanitarios y padres volvieron a ser los más numerosos entre los manifestantes, tal y como ha sucedido en las anteriores movilizaciones, donde se alcanzaron cifras históricas de 50.000 asistentes. La jornada de ayer se quedó muy lejos de rozar esta barrera (la policía cifró la participación en Alicante en 1.500), pero los sindicatos se mostraban satisfechos con la alta participación después de haber tenido que cambiar la marcha que estaba prevista y organizada por la avenida de Elche -cercana a la Ciudad de la Luz- al prohibirla la Subdelegación del Gobierno por cuestiones de seguridad.
Esta movilización tuvo que convertirse en una caravana que partió desde la Avenida de Dénia. Unos 400 vehículos, según los convocantes, -cifra que bajó a la mitad la policía-, recorrieron la ciudad haciendo parada especial en la Delegación del Consell, situada en la Avenida Doctor Gadea. Allí se hicieron escuchar con pitidos y tocando el claxon para que la administración «no siga haciendo oídos sordos a nuestras reivindicaciones».
La caravana continuó hasta la OAMI, donde aparcaron y donde ya esperaban decenas de personas con pancartas que decidieron unirse al final del tramo que era a pie.
Con lemas como 'El despilfarro y la corrupción, que no lo pague la educación', 'la crisis del banquero, la pagan los obreros', y ya clásicos como 'no soy un gasto, soy una inversión', durante la caminata no faltaron las famosas tijeras, símbolo de los recortes.
«Vengo como profesional afectada porque soy interina pero, además, como madre», vociferaba Asunción Andreu, auxiliar de enfermería en un centro de salud de Torrevieja, que teme su inminente despido. «A los interinos ya sabemos lo que nos toca. Nos tienen acojonados. Si me echan a la calle, no sé qué sueldo entrará en mi casa, y mientras, al señor Francisco Camps, que ha derrochado nuestro dinero, le otorgan en la universidad el 'cum laude' por su tesis doctoral». Como si fuera una líder, esta madre, que también mostró su inquietud por el futuro educativo de sus hijos, recibía aplausos.
La marcha continuaba sin prisas. Había un buen trayecto y los manifestantes se lo tomaban con calma. Como Rosa María, jefa de estudios del colegio El Palmeral, a cuyo centro el Consell les debe 36.000 euros. «Es bestial», denunciaba. No pueden hacer frente a los pagos del comedor escolar y no entiende las nuevas medidas de la Generalitat que quieren poner en marcha en educación para ahorrar. Una de ellas es que los colegios e institutos alquilen sus instalaciones para conseguir ingresos. «No sé que instalaciones vamos a poner en alquiler si las nuestras están en precario y llevamos años pidiendo una ampliación». Están masificados.
La segunda hace referencia a las becas y su asignación según las notas de los alumnos. En El Palmeral lo tienen bastante claro. Si se lleva a cabo la medida, «haremos que todos nuestros alumnos sean excelentes». Una opinión, en parte, compartida por el profesor Tomás Sánchez, del Instituto Cabo Huertas, para quien la asignación de becas ha de tener como principio el criterio económico, es decir, las rentas familiares. Pasadas la una de la tarde se alcanzó el objetivo. Llegada a Ciudad de la Luz y a Terra Mítica. Con gritos de «ladrones» y «corruptos» se escucharon voces que alentaban a la huelga general.







