Los principales sindicatos y partidos de la izquierda parlamentaria expresaron su decepción tras conocer la reforma laboral aprobada por el Gobierno, que consideran lesiva para los trabajadores. El PSOE cree que la norma va contra los derechos consolidados por los empleados y que abarata el despido para todos. Izquierda Unida va más allá y llama ya a «responder en la calle».
El enfado de las centrales sindicales es monumental porque, además de rechazar el contenido, se sienten ninguneadas por el Ejecutivo. La patronal, sin embargo, cree que el nuevo marco es «un paso adelante» para salir de la crisis.
La reacción de los ciudadanos tampoco se hizo esperar y cerca de un millar de personas se concentraron en la Puerta del Sol de Madrid para mostrar su indignación ante la nueva reforma laboral. La protesta acabó con varias detenciones y una dura actuación policial en el Congreso de los Diputados.
En las sesdes confederales de CC OO y UGT se impuso ayer un pesado silencio. Hoy se reúnen las direcciones de ambas centrales, que ayer prefirieron retrasar su respuesta al decreto ley para analizarlo en profundidad. «Estamos muy indignados», señalaron las fuentes consultadas.
Su enfado no solo obedece al contenido. También es fruto de la forma en que el Gobierno ha conducido la reforma. Aseguran estas fuentes que el diálogo social no ha existido y que el Ejecutivo se ha limitado a aprobar un decreto a su medida, sin avanzarles el texto. Una actitud que -destacan- ni siquiera exhibió Aznar en 2002, cuando presentó el 'decretazo' que derivó en la huelga general del 20 de junio.
Sólo hubo por la mañana dos llamadas de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, a los secretarios generales de CC OO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Cándido Méndez, para explicarles las generalidades del texto que iba a aprobar el Consejo de Ministros.
Quienes sí acogieron con satisfacción la reforma fueron las patronales CEOE y Cepyme, que la definieron como «un paso adelante» para mejorar la «eficiencia y flexibilidad» del mercado laboral y para salir de la crisis. Los empresarios celebran que la nueva norma «aproveche» las posibilidades que ofrecía el acuerdo en materia de negociación colectiva con los agentes sociales y que dé prioridad a los convenios de empresa sobre los acuerdos sectoriales.







