Sus obras, traducidas a más de veinticinco idiomas. Sus lectores, se cuentan por cientos de miles. Su hogar, Alicante. Su destino, Nueva York. Artur Balder presenta un nuevo libro, otro para su colección, una nueva aventura para el mundo de los lectores. Culto, ávido de actualidad y conocer de la sociedad en la que vive, habla de literatura y, también, de la vida.
- ¿Qué encontrará el lector que escoja 'Los Señores de la Tierra'?
- La vida de un auténtico héroe que se enfrentó a un imperio entero, el carolingio, para permanecer fiel a sus ideas. También, la lucha entre el cristianismo y el paganismo en una Europa que acaba de adentrarse en el proscenio de la Edad Media y que luce las maneras propias de una hora en la que la religión recubría con un manto de misterio las inquietudes del hombre, como el tiempo, la mortalidad, la libertad o la sexualidad.
- ¿Hay que estar trastornado para ser un héroe?
- En general, todo lo que se aparta de la normalidad puede ser calificado como trastorno. Una vez definida la normalidad, ya sabemos qué es todo lo demás. Pero la normalidad es un concepto relativamente estrecho, así que todo lo demás queda relegado. Sin embargo, casi todo lo sobresaliente es problemático. Los niños prodigio lo pasan mal en la escuela, los pioneros de toda índole encuentran resistencia a su paso, los genios suelen ser incomprendidos y perseguidos, por representar una amenaza de cambio. Normalmente, destacarse es peligroso, y los héroes se destacan de un modo u otro.
- Considerando a Ángela Merkel la heroína de la economía actual, ¿le diagnosticaría algún trastorno?
- No sé si es la heroína de la economía europea, pero es evidente que
intenta serlo a su manera. Merkel se ha dado cuenta de que no es posible una Europa que no trabaja en un mismo marco político y fiscal, y reformar la idea de Europa le va a costar muchas antipatías. Pero sí que estamos ante un claro ejemplo de necesidad de adoptar actitudes antipopulares que pueden salvar el modelo europeo. Otra cosa sería valorar si la idea de Europa es tan valiosa para España como lo es para Alemania, en el actual estado de desarrollo industrial y de endeudamiento de uno y otro país, pero esa ya sería otra cuestión. A veces, lo que es bueno para unos es nefasto para otros.
- ¿Qué personajes de la actualidad serían, en su opinión, lo más parecido a un héroe?
- La definición de héroe para mí es inequívoca: héroes son aquellos que se enfrentan al sistema y asumen el precio de las consecuencias a cambio de llevar a cabo ese enfrentamiento, y lo hacen porque tienen unos principios claros. Assange, el fundador de WikiLeaks, es claramente un héroe contemporáneo. Pero no remontándonos mucho en el tiempo, Miguel Hernández se comportó como un héroe. Suelen ser gente que está dispuesta a llevarlo todo hasta sus últimas consecuencias con tal de permanecer fieles a sus ideas, especialmente cuando éstas se hallan vinculadas a una defensa de lo social, de lo humanitario, de la libertad de pensamiento o incluso de acción. Sin embargo, el poder histórico de estas figuras individuales viene determinado con la formación coyuntural de masas. Elias Canetti, en su ensayo 'Masa y Poder', concreta que la masa con metas cercanas, cuya formación es muy rápida y que da cabida a muchos integrantes, es el modelo de las masas políticas y beligerantes, respondiendo a metas concretas y visibles del futuro inmediato. Son inestables y efímeras, pero sumamente poderosas. Sin embargo, siempre se apoyan en figuras de liderazgo. Esta interacción entre el descontento del individuo y aquél del colectivo es lo que produce el vínculo entre el 'héroe individual' y la 'masa colectiva', la cual en un momento de desesperación social, se forma rápidamente y se pone en marcha con fines normalmente concretos. Los levantamiento de los sajones contra los carolingios en los tiempos de Widukind responden a esta clase de movimientos sociológicos.
- ¿Cuál es la base de la 'Teoría de los Héroes'?
- La 'Teoría de los Héroes' es un ensayo teórico sobre la interacción entre la masa y el individuo. En mi ensayo describí la 'tensión heroica' como el nivel de desacuerdo entre el individuo y el sistema en el que inevitablemente y sin escapatoria está ubicado. Esta tensión se puede resolver de varias maneras, una de ellas es violenta. Cuando esa 'tensión heroica' pasa del individuo al colectivo, el conflicto alcanza dimensión sociológica con la formación de masas, en las que el mando termina por recaer en figuras de liderazgo de corto y largo plazo. Estamos en una época de conflicto. De momento, la gente está aguantando, quizá demasiado. Un importante editor catalán cuyo nombre no revelaré me comentaba hace unos días que no entendía cómo no habían aparecido varios banqueros tiroteados. Pero, ¿hasta cuándo aguantarán los que pagan las consecuencias de todo ese sistema? Esa es la cuestión, cuánto tardará en llegar el momento en el que la tensión entre los individuos y el sistema se multiplique y se de una reacción colectiva, es decir, se formen masas dinámicas, abiertas. Desgraciadamente, esa clase de cambios bruscos tampoco son buenos. Sin embargo, el sistema en todas las épocas está diseñado de tal modo que quiere perpetuarse, y no acepta cambios reales que benefician a los pueblos a no ser que éstos lleguen de manera violenta. Se habla de cambio por todas partes, sin embargo, los políticos no van a cambiar nada. La clase política, con su alternancia en el poder, es parte del sistema: en el fondo, lo que quiere es que todo siga, más o menos, como está.
- En 2011 publicó 'Curdy y el Vampiro de Gothland' y una reedición de 'La Piedra del Monarca', además de realizar dos largometrajes. ¿Cómo consigue sacar tiempo para ser escritor y director de cine?
- La pasión es la clave. Cuando dedicas tu energía a cosas que te apasionan el rendimiento personal es mayor. He trabajado mucho en los últimos cinco años, pero no me siento nada cansado, podría volver a hacerlo. Además siempre me ha sorprendido la noción que tienen otros de que ciertos géneros no son serios. No veo un desacuerdo entre la Filosofía y el ejercicio literario. Casi cualquier narración se puede ver afectada por una noción más profunda de las cosas que subyace a la acción meramente argumental. Todas mis sagas tratan sobre héroes, héroes dentro de mi concepción teórica inicial recogida en mis ensayos. Curdy es otro caso de adolescente ubicado a circunstancias adversas que lo obligan a crecer como persona en un ambiente hostil. Bláin, protagonista de La Piedra del Monarca, es un niño ante un reto, y su modelo en la historia del folclore y del mito son Juan Sin Miedo y Sigfrido.
- Ha escrito dos trilogías y dos libros con una misma historia. ¿Se le queda pequeño un libro?
- Era la propia naturaleza de esas historias, había muchas cosas que contar. Salvo la trilogía de Curdy, las sagas de héroes como Widukind o Arminius fueron concebidas desde el comienzo como una acción dramática dividida en tres actos. Mis sagas siguen el esquema tradicional de la forma: exposición, nudo y desenlace. Creo que lo que sucede es que disfruto mucho adentrándome en los detalles de estas vidas, tratando de reconstruir la psicología de los personajes.
- Su última novela se apoya en un ensayo, 'La Teoría de los Héroes'. ¿Por qué escogió este género?
- Se aparta de la novela de aventuras convencional, porque es una novela de ideas. Y las novelas de ideas son más difíciles de abordar, especialmente para el narrador, porque hay que recurrir a símbolos, a un diálogo entre los símbolos. No busco entretener al público, espero que el público sea capaz de hacer un cierto esfuerzo, que quiera algo más que no se encuentra en la novela histórica al uso, comercial. Las cosas van mal en parte porque la gente no se detiene a analizar lo que pasa a su alrededor. Creo que la narración de las Crónicas de Widukind es un vehículo de símbolos dentro de los cuales se haya expuesta toda mi teoría. Es como escoger a un héroe histórico para utilizarlo como medium. La novela busca a sus lectores. Me gusta pensar que llegará a algunos de los héroes del mañana.
- En sus libros ha tratado temas como los vampiros, la historia del Imperio Romano, la Edad Media o, en este caso, los héroes. ¿Cuáles son sus fuentes de inspiración para abarcar tan diversos temas?
- La literatura se presta a la diversión y a la diversidad, de lo contrario sería un ejercicio demasiado árido. El acto de escribir puede ser lúdico, sin por ello dejar de estar alimentado por aspectos sociológicos y filosóficos. Creo que en 'El Vampiro de Gothland' se encuentran las páginas con las que más me he divertido en toda mi vida, por ejemplo. Sus personajes son inconformistas, descarados, y cuando se indignan rompen las reglas en lugar de quedarse en casa cruzados de brazos. Con héroes como Widukind o Arminius he encontrado el vehículo ideal para exponer ideas que de otro modo resultarían demasiado herméticas e incluso estarían deshumanizadas.
- ¿Cómo un alicantino acaba escribiendo y viviendo en EE UU?
- Creo que hay muchos escritores en Alicante, y además muy buenos, como el compañero nuestro hace un año fallecido Sergio Balseyro, de modo que mi caso no es raro en la provincia. Pero Alicante es una ciudad tranquila y el cine que quiero hacer necesita otro ambiente, y siempre me atrajo Nueva York porque es un escenario urbano muy variado. Tuve la suerte de poder llevar adelante el proyecto de 'Little Spain', que ha sido un privilegio. Como amante de la historia, tener en mis manos un trozo de la historia de España en Nueva York, con todos esos documentos inéditos, ha sido el mejor premio que el destino podía darme. Ahora me siento en Manhattan como si estuviese en casa, se ha convertido en mi ambiente, aunque de vez en cuando necesito visitar mis campos al pie de Aitana. Hay algo en esos almendros y esos olivos que es absolutamente necesario para mantener el equilibrio. Aitana es una montaña madre, criadora, como escribió Gabriel Miró, un recipiente invulnerable del recuerdo, mientras que Nueva York es la interacción con el resto del mundo. Supongo que la vida es cuestión de mantener vínculos muy personales con todas aquellas cosas que nos apasionan de un modo u otro.
- ¿Qué siente al verse reconocido por sus escritos en tantos países?
- Tranquilo. La difusión de una obra literaria es lenta y progresiva. Lo veo más como un mensaje en busca de sus lectores idóneos que como una conquista comercial. Afortunadamente trabajo con un gran equipo de profesionales. Tengo relación directa con casi todos los traductores, y eso es un privilegio como autor. Sin embargo, son tiempos que invitan a dar pasos cortos cuando el camino es largo, para asegurarlos e incluso para disfrutarlos más día a día.










