Cuando Susana, directora de una escuela infantil de Valencia, cae en la cuenta de que su sueldo mensual se quedará en apenas 300 euros, se acuerda del impago del bono infantil. Algo parecido pensará Amparo, que ha tenido que reducir personal de la limpieza y la cocina, o Esteban, que ha llamado a la puerta del banco para pedir un crédito que le permita mantenerse algún tiempo más. Se trata de tres de los muchos titulares de guarderías valencianas que ayer se manifestaron en la Conselleria de Educación para reclamar el pago de la ayuda que financia parte de la escolarización de los niños entre cero y tres años, una deuda que provoca gravísimos problemas a estas empresas subvencionadas.
La protesta tuvo una gran acogida, con varios centenares de asistentes que llegaron a cortar la avenida de Campanar coincidiendo con la protesta de los funcionarios de la antigua Fe y la Conselleria. Los directores no estaban solos, ya que se congregó una amplia representación de padres y profesores. Sin olvidar a los pequeños, que con las chaquetas calzadas hasta el cuello y provistos de manoplas y gorros desafiaban al frío jugando entre las pancartas. Y no era fácil, pues a las diez, cuando comenzó la concentración, la temperatura en Valencia no superaba los cuatro grados.
Las escuelas -hay medio millar en la Comunitat- no han recibido este curso ni un euro del bono infantil, una deuda que sólo en los últimos cuatro meses de 2011 ascendía a 11,7 millones de euros. Además, tampoco se les ha abonado gran parte del cheque escolar, la ayuda municipal que permite reducir aún más el gasto que deben desembolsar los padres para escolarizar a sus hijos.
Las consecuencias son muy variadas. Hay directores (y a la vez titulares) que llevan varios meses sin cobrar para poder hacer frente a las nóminas de sus profesores o a los gastos corrientes de la escuela. Otros han tenido que recurrir a pólizas de crédito e incluso al patrimonio familiar. En el caso de Amparo Castilla, que regenta la Escuela Xip y Xop, su equipo tuvo que asumir las labores de limpieza y cocina ante la imposibilidad de mantener estos puestos de trabajo.
Aunque la mayoría de las empresas no han repercutido el impago en la cuota que abonan las familias, las tensiones de tesorería son tan grandes que algunas no han tenido más remedio. Ayer, desde la guardería El Tranvía-El Parc explicaban que este mes se han visto obligados a pedir a los padres el abono total de la mensualidad, con el compromiso de devolver el dinero de la subvención cuando se pague.
Tal y como explicó ayer la consellera María José Catalá, el pago del bono infantil «será prioritario», aunque señaló que se espera saldar la deuda una vez dispongan de un calendario de pagos, que estará elaborado a lo largo del próximo mes.
La intención de las escuelas infantiles es continuar con las protestas hasta conseguir el abono total de la ayuda. De hecho, han previsto una asamblea el próximo lunes en la guardería El Cabirol de Valencia. Su directora, Mª Ángeles Baquero, destacaba ayer la «función asistencial» de las escuelas. «Son el bastión de la conciliación, pues sin ellas sería muy difícil para los padres dejar a los niños. Y no los guardamos, los educamos», sentenció.

















