El Ágora no es ahora una necesidad del gobierno autonómico. Así se expresó ayer Alberto Fabra, presidente de la Generalitat, en su visita al Oceanogràfric que este fin de semana cumple nueve años. El político no se anduvo con ambages. No usó el ni sí ni no. Fue claro: «Ahora mismo terminar el Ágora no está entre las prioridades de la Generalitat Valenciana», dijo tras salir de dar de comer a las belugas del recinto de ocio marino de la ciudad de Valencia.
El presidente no tuvo reparos en reconocer que el Ágora es ahora mismo un problema marginal para su gobierno y que no hay plazo para terminarlo. «Estamos hablando de ser eficaces y eficientes por lo que el poco dinero que tenemos hay que aprovecharlo en cuestiones que generen productividad», dijo para zanjar el tema.
Fabra se dio un garbeo por l'Oceanogràfic. Lo vio casi todo y supo lo que cuestan de mantener las morsas, que se lo comen todo, hasta el hormigón, y que en 2004 llegaron con 60 kilos de peso y hoy están por los mil. Pero el problema de Fabra ahora mismo no son los 30 kilos de pescado al día que se zampan los animalitos con colmillos, sino sacar adelante una Comunitat con un gravísimo dilema: «Ahora mismo la Generalitat tiene ingresos de 2004 y gastos de 2012. Hay un desequilibrio de ocho años, es necesario ponernos a dieta en cuanto a gastos y más eficiencia para aumentar el nivel de ingreso», dijo el castellonense.
En la visita al presidente también se le preguntó sobre la posibilidad de que la Generalitat imponga un sistema de copago sanitario. Fabra no lo negó, pero buscó la excusa genérica: «No creo que debamos hablar de una sola medida, no debemos centrarnos exclusivamente en si va a haber copago o no». El presidente aludió a que ahora mismo la Generalitat está más por los recortes en gastos que en el aumento de los ingresos derivados de las tasas a los ciudadanos.
Pero Fabra no paró de advertir de una máxima de la economía, empezando por la doméstica: «Nosotros estamos haciendo lo que debemos hacer, la gente tiene que darse cuenta, como también lo ha hecho en sus hogares, de que tenemos que vivir con los ingresos que generamos». Y quiso poner un ejemplo de lo que suponen ahora mismo los gastos para la Generalitat: «El gasto farmacéutico es de 120 millones de euros al mes. Tenemos que esforzarnos todos, con el Colegio de Farmacéuticos, para intentar reducirla, porque esa situación es insostenible».









