La asociación 'Pro Banco Valencia' nació ayer para reivindicar al accionista de la entidad así como la valencianía del banco centenario. El temor que se quiere evitar es una operación acordeón que deje los títulos de Banco de Valencia sin ningún valor, tal y como ha ocurrido con las cuotas participativas de la CAM. Para lograr este objetivo, quieren crear un movimiento de opinión pública, social y política de defensa del Banco de Valencia como la mejor red financiera de la Comunitat. En este lobby no caben las querellas pero sí la presión para demostrar que los accionistas valencianos de Banco de Valencia quieren seguir perteneciendo a la entidad financiera que ha acompañado a la economía de la región desde 1900 así como tener un peso en Madrid.
Esta asociación sin ánimo de lucro está formada por apellidos ilustres y veteranos exempleados de la entidad. Su presidente es Vicente Simó, nieto de Manuel Simó Attard, que fue consejero fundador cuando en 1927 la burguesía valenciana compró la entidad al asturiano José Tartiere. Además, el tesorero es Joaquín Maldonando Rubio, nieto de Joaquín Maldonado Almenar, una de las figuras clave de la historia de Valencia en el siglo XX. También forman parte de la cúpula directiva el abogado y promotor de la cultura valenciana, Vicente Rodríguez, así como Manuel Pons y José Campos, ambos ex empleados de Banco de Valencia con más de 100 años de trabajo en la entidad entre ambos. Detrás de ellos, y sin afán de protagonismo, ya hay una serie de importantes empresarios valencianos que han mostrado su simpatía. Antes de darse a conocer la asociación poseía unos 100 socios.
Los estatutos de la asociación son conciliadores, no van contra nadie y no implican la sindicación de acciones. Bajo ningún concepto quieren interponer una demanda por la situación actual del banco (aseguran que no hay tiempo para ello). La intención es lograr una masa crítica de accionistas que demuestren que el Banco de Valencia es una entidad arraigada con el territorio. Según defiende desde Pro Banco Valencia, los accionistas desean que el bastión financiero de la Comunitat siga donde está. Para demostrar esta idea, los votos dentro de la asociación serán personales y no por el número de acciones. «El que tenga 10 acciones tendrá el mismo peso dentro de la asociación que el que tenga un millón. Un voto cada uno», explicó Joaquín Maldonado. Aseguran que cuando tengan «varios millares de asociados» ya tendrán peso suficiente para alzarse como una voz autorizada que evite una subasta de Banco Valencia en la que desaparezca el nombre y los accionistas. Además, así se pretende demostrar que la sociedad valenciana quiere que su banco continúe operando como siempre.
El primer paso es lograr que la acción tenga valor. El temor de una operación acordeón que redujera el valor a cero supondría que los 50.000 accionistas de Banco de Valencia dejarían de tener derechos políticos sobre la sociedad. Esto significaría que el FROB podría vender el banco sin realizar una junta general para votar el asunto.
Si se celebrara esa junta general, los accionistas actuales tendrían derecho preferente en la compra de Banco de Valencia, es decir, que lo de venderla por un euro sería imposible. Otra cuestión distinta es si la asociación Pro Banco Valencia consiguiera accionistas con suficiente músculo financiero como para, llegado el caso, comprar la entidad y lograr retenerla en la ciudad del Turia. «Primero, el primer paso», explicó ayer Vicente Simó Sendra.
Para asociarse a la asociación se ha puesto en marcha una página web (www.probancovalencia.es) en la que los accionistas de la entidad se pueden dar de alta. El precio para los que tengan menos de 10.000 acciones es de un euro.
Ayer, más de cuarenta accionistas se presentaron en la rueda de prensa de presentación de la asociación para enterarse cómo se podía ser miembro.








