El arquitecto José María Tomás Llavador considera que la Comunitat Valenciana es una de las que más ha aportado al conjunto del Estado y ha ayudado al desarrollo económico, pero cree que desde fuera se la ha intentado demonizar, precisamente por el potencial económico de esta región.
-¿La crisis que azota el país, ¿cree que tiene mayor, la misma o menor repercusión en la Comunitat?
-Considero que dependiendo del sector la crisis se percibe más o menos que en otras autonomías. Por ejemplo, en el ramo inmobiliario estamos más afectados porque es un motor muy importante de la economía, pero en el turismo, la agricultura, el comercio y la exportación, estamos menos perjudicados porque han tenido unos comportamientos más favorables.
-¿Considera que los políticos han estado a la altura a la hora de afrontar la situación?
-Según mi percepción, los políticos no han estado a la altura en ningún lugar de España. Creo que se han visto desbordados por la situación económica extraordinariamente grave y han retrasado los ajustes necesarios, lo que ahora conllevará para recuperarnos la adopción de unas medidas mucho más duras.
-¿Cuáles cree que son los errores que han llevado a la Comunitat a la situación actual?
- Esta comunidad debe reestructurar sus áreas logísticas productivas, innovando para estar a la vanguardia de España y de Europa. Somos líderes en infraestructuras, energías alternativas, biotecnología, distribución, textil, juguete... Pero nos falta desarrollar una planificación más clara para recuperar la capacidad de mano de obra y de conocimiento productivo que hemos heredado de muchos siglos atrás.
-¿Cree que las administraciones están realizando el mismo nivel de sacrificio que piden a los ciudadanos?
- Ahora han empezado a tomar medidas muy duras. No se entiende que no lo hicieran antes y que la Administración se haya visto obligada a retrasar los pagos a los proveedores, con el perjuicio que eso supone para las empresas. En mi sector de la ingeniería y la arquitectura lo estamos pasando muy mal con el retraso en los pagos porque todo es mano de obra.
-¿Las denuncias sobre corrupción han hecho ahondar más la crisis?
-A la Comunitat se la ha tratado de utilizar como chivo expiatorio de un problema nacional y para desviar la atención de una crisis económica grave. Aquí se han hecho muchas cosas bien, pero parece que a todo el mundo se le ha olvidado. Estas maniobras de distracción son muy peligrosas porque no se puede demonizar a nadie.
-¿Por qué se ha convertido la Comunitat en la diana de los ataques continuados desde fuera de ella?
-Porque estamos a 300 kilómetros de Madrid, y eso es una distancia razonable. Lo que deben hacer otras autonomías es criticarnos menos porque los valencianos estamos trabajando y aportando una estructura esencial para el futuro económico de España, como lo hemos hecho durante todo el siglo XX.
-¿Ha sido nuestra autonomía discriminada con la financiación por el Gobierno central?
-Sí, sin duda. Vengo a recordar el papel fundamental de la Comunitat en el desarrollo económico durante el primer tercio del siglo XX y durante la posguerra, esencial para la prosperidad y el desarrollo industrial de todo el país.
-Piensa que se la ha castigado a la hora de realizar inversiones?
-Sí, y me explico. En los últimos 25 años las grandes muestras e inversiones estratégicas se ha realizado en Barcelona, con las Olimpiadas, en Sevilla, con la Exposición Universal y en Zaragoza, con la Expo del Agua. Entre tanto, Valencia ha logrado en los últimos años un reconocimiento internacional con la America's Cup, la Fórmula I, la Ciudad de las Ciencias, la Feria Muestrario... Pero ese reconocimiento lo ha conseguido mayoritariamente con el esfuerzo y las inversiones de los valencianos, mientras que a otras ciudades el Gobierno central las ha ayudado mucho más.
-¿Confía en que la Comunitat va a poder recuperar su imagen?
-La imagen y el prestigio se gana en las ciudades, y eso ya lo tenemos. Lo único que debemos hacer es mantenerlo y potenciarlo hacia el exterior.









