El Ministerio británico de Asuntos Exteriores afirmó ayer que no ha modificado su «posición defensiva» en las islas Malvinas, en respuesta a la denuncia efectuada por la presidenta argentina, Cristina Fernández, de una peligrosa militarización del Atlántico Sur, tras el envío de una fragata coincidiendo con la presencia del príncipe Guillermo y de su unidad de rescate y con el cruce de declaraciones entre Buenos Aires y Londres.
La presidenta anunció el martes que su país llevará al Consejo de Seguridad de la ONU la 'militarización' del Atlántico Sur por Reino Unido, que califica como «una grave amenaza para la paz» y presentará a la Asamblea General una petición para que renueve la demanda de negociación entre Buenos Aires y Londres sobre la soberanía de las islas Malvinas.
El contexto en el que Fernández anunció su nueva iniciativa diplomática muestra que el cruce de declaraciones entre Argentina y Reino Unido no significa una escalada con peligro de confrontación militar. La presidenta lo hizo en un acto con veteranos de la guerra de 1982 y representantes políticos, militares y sociales. Celebró que la reivindicación argentina de las Malvinas sea apoyada en Latinoamérica y dijo que es una causa «regional y global también porque vemos cómo se están depredando nuestros recursos naturales».









