Leonor Watling (Madrid, 1975) se ríe de su imagen de 'sex symbol' del hombre pensante. Después, lo desdice con el vocabulario de sus respuestas. Ya era una chica lista cuando doblaba al inglés a Penélope Cruz y Aitana Sánchez-Gijón en las películas de los vuelos transoceánicos, antes de que Almodóvar, Bigas Luna e Isabel Coixet la reclutaran. Antes de resultar tan 'cool' al frente del grupo Marlango, como al lado de su pareja, el cantante Jorge Drexler, padre de sus dos hijos, Luca y Lea.
'Lo mejor de Eva' empareja a la actriz con el castellonense Miguel Ángel Silvestre en un 'thriller' que no escatima tórridas escenas. El regreso a la dirección de Mariano Barroso tras siete años llega mañana a los cines.
-No hace mucho, su papel hubiera correspondido a un hombre: el pelele en manos de la mantis sexual.
-Ahora la mayoría de jueces que se incorporan son mujeres. Era una oportunidad para ver qué ocurre con las tentaciones del poder en esta nueva situación social. Los géneros han cambiado en esos roles.
-Su personaje también puede verse como una de esas 'superwoman' de hoy en día.
-Para ser jueza no solo tienes que ser 'superwoman', sino tener una voluntad de hierro. Ella sufre un problema que padecemos todos: la compartimentación en el trabajo, la pareja... Separamos facetas como si no fuésemos la misma persona. Ponemos tantos diques que, en cuanto se rompe uno, se desborda todo.
-Preparó el papel en los juzgados de Plaza Castilla.
-Me permitieron estar en una esquinita y observar. Y me maravilló. Más allá de que pienses que los juzgados están sobrecargados, hay una mística en impartir justicia. Es la sublimación del instinto de revancha, el más alto grado de evolución de la sociedad.
-¿Y qué sabía de los gigolós?
-Nada. Richard Gere en aquella película... Es curioso, gigoló suena más glamuroso que prostituta, pero incluso en esa situación, con una mujer dando trabajo a un hombre, se invierten los roles y el gigoló adopta una situación de poder.
-«Nunca pagaría por sexo», dice su personaje.
-Sí. Pero de esto te podría hablar mejor Miguel Ángel Silvestre, que estuvo en contacto con gigolós profesionales.
-¿Habló con él sobre la fama y el acoso mediático?
-Me parece muy dura la situación que le ha tocado. Normalmente en televisión los papeles caducan, al cabo de un año nadie se acuerda de tu personaje. Pero él sigue siendo 'El Duque'. Vas por la calle junto a él y es demencial. Menos mal que es supergentil y lo lleva con mucho estilo. Yo soy tímida y me salía defenderle, como si fuese su guardaespaldas. Porque es brutal el acoso. Las fans femeninas son las más duras de llevar.
-¿Y sabe en el plató si la nave naufraga o va a buen puerto?
-No lo dirás por Mariano Barroso, ¿eh? Es un excelente director de actores que ha llegado a un lugar zen: todo le viene bien; si llueve o el actor se bloquea encuentra cómo le puede ayudar a la escena.
-¿A partir de los 40 años una es mejor actriz?
-Todavía no los he cumplido... Cuanto más mayor es uno, mejor siempre. Sobre todo si estás contando historias e intentando transmitir emociones: haber vivido se te nota cuando actúas. Aunque el cine es tan maravilloso que llega un niño de siete años y te vuela la cabeza.
-¿Hay más tontería en la música o en el cine?
-¿En la política? No lo sé. Depende de en qué circuitos te muevas dentro de esos mundos, de si la quieres buscar o evitar. Yo la he podido evitar.










