La Facultad de Medicina perderá parte de su actividad universitaria el próximo curso con la implantación del nuevo modelo formativo consistente en impartir las clases teóricas de la carrera en entornos hospitalarios, una forma de acercar el mundo profesional a los futuros médicos. Ayer, el conseller de Sanidad, Luis Rosado, y el rector de la Universitat de València, Esteban Morcillo, participaron en una visita a las obras del edificio que albergará las aulas en el Hospital General, que estará terminado el próximo verano.
El objetivo de esta formación integrada es «descentralizar la docencia para que los alumnos puedan vivir de cerca la actividad del que será su futuro centro de trabajo», en palabras de Rosado. Además, también se tomará esta medida en la Fe, el Clínico y el Peset. Los primeros en estrenar los espacios habilitados serán los de tercero (a partir del segundo semestre) y los de cuarto y quinto. La idea es concentrar la docencia en las primeras y últimas horas de la mañana, dejando el resto de la jornada para las prácticas.
El decano de la Facultad, Antonio Pellicer, destacó que con los nuevos grados «la enseñanza práctica es más exigente, por lo que necesitamos aprovechar más los hospitales, algo que hasta ahora no se ha podido hacer». También lamentó la falta de implicación de muchos profesionales a la hora de enseñar a los estudiantes en prácticas y destacó que faltan profesores médicos para asignaturas básicas.
El rector dijo además que la actividad continuará en la actual facultad, tanto a nivel docente, al seguir los primeros cursos, como investigador. También acudió al General el único candidato para sustituir a Pellicer, que finaliza su mandato. Es el catedrático en Fisiología Federico Pallardó, que salvo sorpresa será elegido mañana.

















