Los congresillos provinciales de elección de delegados socialistas que se celebraron en todas las provincias españolas no sólo vislumbraron los nombres de los que eligieron a Alfredo Pérez Rubalcaba como nuevo líder del PSOE. También dibujaron el mapa de apoyos que los líderes de las distintas federaciones tenían a su favor en ese momento. Y en el PSPV, la foto es fija desde hace años.
Los números no fallan. La listas impulsada por el secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, sólo cosecharon 19 delegados de 87 totales. En concreto, catorce en Valencia y cinco en Alicante. Eso, en porcentaje se queda en un apenas 22% de control sobre el partido. O lo que es lo mismo, un 78% de partido sin controlar.
Precisamente de esa amplia mayoría habló ayer el expresidente de la Generalitat y destacado referente del PSPV, Joan Lerma. «Lo normal es que ahora esa mayoría intente articular una mayoría más amplia para hacer una dirección» en el PSPV.
El expresidente, que insistió en que él no tiene cargos actualmente en el PSPV ni sabe cuántos candidatos aspirarán a dirigir esa federación, subrayó que la apuesta por Rubalcaba o Carme Chacón se quedó en Sevilla y «nada tiene que ver» con lo que ocurrirá en la federación valenciana. «Esto, desde el punto de vista de la Comunitat tiene poco que ver», sentenció ayer en declaraciones en el Senado.
Respecto a una posible posición de mayor fortaleza en la que quedaría el actual líder del PSPV, Jorge Alarte, Lerma considera que «no tiene más posibilidades de revalidar su cargo» por el mero hecho de haber apoyado a Rubalcaba porque los dos procesos son diferentes. De hecho, la opción defendida por Alarte fue finalmente la ganadora, pero no la que defendía la mayoría de la federación valenciana.








