El presidente de Ryanair ha vuelto a dar espectáculo en su visita a España. Michael O'Leary ofreció una rueda de prensa en Bilbao para presentar las nuevas conexiones de esta ciudad con Madrid y Barcelona a partir de mayo. Los trabajadores de Spanair, que llevan nueve días encerrados en este aeropuerto protestando por su situación laboral, intentaron reventar la comparecencia.
Esta protesta, que los empleados de Spanair atribuyen a la política de Ryanair de «reventar el mercado aéreo español» y a su «terrorismo empresarial», fue respondida después por O'Leary. Les agradeció la «publicidad gratuita» y les invitó a pedir trabajo en Ryanair.
Tras la comparecencia ante los medios, fue al lugar donde se concentraban los manifestantes y comenzó a posar haciendo el símbolo de la victoria con los dedos y mostrando publicidad de Ryanair. Este gesto despertó la ira de los trabajadores de Spanair, que comenzaron a insultarle, hasta tal punto que precisó la escolta de la Ertzaintza.
Al margen de la polémica, la aerolínea de bajo coste anunció que ha añadido en su portafolio en España hasta 500 vuelos semanales adicionales en respuesta al «vacío» dejado por Spanair. Con ellos, pretende captar 3,6 millones de pasajeros de los 12,5 que dejó la aerolínea catalana. Ryanair abrirá seis nuevas rutas en el aeropuerto de El Prat, entre ellas a Alicante.
Por otra parte, ayer se celebró el juicio que enfrenta a Ryanair y Aena por la negativa de la aerolínea a utilizar pasarelas de embarque en El Altet a partir de marzo. Los representantes de la aerolínea mantuvieron que el uso de pasarelas telescópicas «pone en peligro» su modelo de negocio, caracterizado por la puntualidad de sus vuelos gracias a las escalas mínimas que propician los embarques y desembarques a pie. Desde Aena se recalcó que el embarque a pie solo es posible durante la temporada de invierno, cuando el tráfico del aeropuerto es sensiblemente inferior.








