Es en los tiempos más duros, cuando las dificultades rondan en la puerta de al lado (o en la propia), donde valores como la solidaridad suelen emerger con más fuerza en la sociedad y, con la crisis y el desempleo galopante que atenaza la provincia no es de extrañar que los grandes problemas del mundo pasen a segundo plano y los ciudadanos centren la mirada en sus propias localidades... aunque sea por imperativo municipal.
El Ayuntamiento de Onda ha decidido aplicar una profunda reforma a la forma de gestionar las ayudas sociales que otorga a sus vecinos impulsando, entre otras medidas, una gran cadena de favores a nivel local.
De este modo, siguiendo el ejemplo de Trevor McKinnney, célebre protagonista de la novela de Catherine Ryan Hyde y que Hollywood adaptó a la gran pantalla en 2001, a partir de ahora, todo aquel que reciba una ayuda del Consistorio, deberá devolverla ayudando a su vez a otros vecinos. Una forma, según comentaron desde el equipo de gobierno «de dignificar las ayudas sociales, que pasan a ser activas».
Las tareas son sencillas: acompañar a ancianos que están solos a pasear, al médico o hacer recados, vigilar zonas municipales, revisar el estado de los parques infantiles y entregar el informe al Ayuntamiento para que realice las mejoras...
Este mismo lunes, de hecho, comenzaron a realizar sus tareas en beneficio de la comunidad las diez primeras personas que reciben ayudas sociales municipales. Dos vigilan los parajes naturales, como el Salvador, el Montí o el pantano, otros dos revisan el estado de los parques infantiles repartidos por las plazas y zonas verdes de la localidad, otros dos han puesto en marca el servicio de Telebiblioteca y los cuatro restantes se dedican a atender a las personas mayores que necesitan ayuda.
Unos trabajos elegidos por los técnicos de Servicios Sociales que los asignan en función de los conocimientos y habilidades de las personas a las que también otorgan las ayudas. Los únicos exentos de realizar estas labores son aquellos que presenten un informe médico de discapacidad o que ya colaboren en alguna ONG, puesto que, en este último caso, ya realizan por voluntad propia trabajos que redundan en el bien de la sociedad.
«A partir de ahora todos salimos ganando con las ayudas sociales. Los ondenses hacemos un esfuerzo con nuestros impuestos para ayudar a quienes más lo necesitan en nuestro municipio y, a cambio, quienes las reciben realizan acciones a favor de la comunidad», explicaba la concejala de Atención Social, Inmaculada Alós.
Y es que el equipo de gobierno de Onda es especialmente cuidadoso en la entrega de estas subvenciones pues, además de ser el primer municipio en la provincia en realizar esta iniciativa, también exige dos años de empadronamiento para entregar cualquier ayuda.








