Lo primero son los negocios relacionados con el sector náutico en la dársena. El nuevo Consorcio heredero de la Copa América empezó ayer a caminar de una manera no oficial, en una reunión entre la alcaldesa Rita Barberá y la delegada del Gobierno, Paula Sánchez de León. La primera iba acompañada por los concejales de Urbanismo y Deportes, Jorge Bellver y Cristóbal Grau, mientras que la segunda acudió al encuentro con su jefe de gabinete, Miquel Nadal. El orden del día era muy sencillo y pasaba por una toma de contacto para, tras enmarcar la situación acaecida los últimos años, fijar la estrategia a partir de ahora.
El Gobierno debe nombrar a sus representantes en la entidad. Barberá lamentó por la mañana en una visita a Benimaclet que los vaivenes sufridos con el Ejecutivo socialista habían hecho pasar por el Consorcio a varios Ministerios, dependiendo del momento político.
Esos nombramientos serán «inminentes», según explicaron fuentes conocedoras del encuentro. La parte más rápida será entonces reactivar las posibilidades de negocio relacionados con el sector náutico, como la opción de venta por concesión de los amarres de la marina Juan Carlos I, así como el deseado varadero.
La reparación de barcos de recreo es una apuesta de Barberá para atraer riqueza a la dársena. El Consorcio sacó a concurso el alquiler del Mascalzone Latino para esta iniciativa, aunque el concurso quedó desierto por la falta de interés de las empresas. El motivo fue, con seguridad, que el arrendamiento máximo se fijó en sólo cinco años.
Esto último cambiará en el próximo consejo, indicaron las mismas fuentes. A partir de entonces se pondrá en marcha el plan de usos, más complejo al implicar a edificios protegidos (tinglados) y varias bases de la antigua Copa América.
Junto a este plan, otra de las iniciativas es revisar el plan financiero, aprobado hace más de un lustro. La única Administración que paga el préstamo es el Gobierno (ocho millones al semestre), mientras que Ayuntamiento y Generalitat argumentaron que el acuerdo fue conseguir la rentabilidad de la dársena con su explotación comercial.
El Consorcio remodeló la dársena interior para la Copa gracias a un préstamo de 320 millones de euros, avalado por el Instituto de Crédito Oficial. Fue una de las principales críticas entonces al Ejecutivo de Zapatero, al considerar que Valencia debía estar al mismo nivel que Sevilla y Zaragoza, que realizaron Exposiciones con inversiones directas del Estado y a fondo perdido. Las mismas fuentes precisaron que el reparto de consejeros no será un problema, por lo que se mantendrá con seguridad el vigente, con la mitad de votos para el Gobierno y el resto para Ayuntamiento y Generalitat, sin voto de calidad para la presidencia.


















