Sólo cuatro de los 86 barrios de Valencia tendrán entre su rutina semanal de limpieza el baldeo de las calles. Así lo anunció el concejal de Medio Ambiente, Ramón Isidro Sanchis, a una representación de la Federación de Vecinos en una reunión mantenida hace unos días y donde se trató de los servicios que harán las tres contratas este año.
La presidenta vecinal, María José Broseta, comentó que los barrios serán Velluters, el Mercat, el Carmen y parte de la Seu-Xerea, según la relación que les comentó el delegado. «Nos indicó que en el resto de la ciudad sólo habría baldeos en caso de necesidad», precisó.
El presupuesto del Ayuntamiento para la recogida de basura y la limpieza de las calles ha bajado este año y es la cifra más reducida desde 2002. Con 54 millones de euros, las empresas FCC, SAV y Secopsa deben hacer frente a las obligaciones de los contratos para las tres zonas en que se divide Valencia para repartir este servicio.
El delegado comentó por su parte que un millón de euros a la semana «es dinero suficiente para garantizar la limpieza de la ciudad». Acerca de la reducción del baldeo, consideró que se mantiene el centro histórico por las «calles estrechas, zonas de copas y botellón que se hace en algunos de estos barrios», donde es frecuencia que los vecinos se encuentren al día siguiente con restos de orina en sus portales.
Además, se trata de áreas de gran concentración de comercios, turísticas y de paso de viandantes al acumular la mayoría de sedes institucionales y administrativas.
El baldeo, el riego de las calles con agua no potable, se eliminará por lo tanto en el resto de Valencia, aunque sí que habrá servicios especiales en casos como las Fallas, algún evento puntual o incluso el botellón que sufren una docena de barrios cada semana.
La principal preocupación del Ayuntamiento, indicó el concejal Sanchis, es que no se produzcan despidos en ninguna de las empresas. El recorte del presupuesto ha sido de seis millones de euros este año y de diez millones en comparación con los últimos dos ejercicios. «Estamos negociando con las tres para que esto no suceda», mencionó a este periódico
Otra de las consecuencias del plan de austeridad que ha terminando afectando a la factura de la limpieza es la eliminación este año de los servicios extraordinarios, al menos los que no sean institucionales. «Los días de Fallas, por ejemplo, sí que se limpiará a la hora que haga falta, aunque en el resto de actos no será tan fácil», dijo Broseta.
Esto ha generado ya algunas críticas en los barrios, principalmente por el botellón. Los días críticos son los jueves y viernes, por lo que en caso de puente festivo, la suciedad corre el riesgo de quedarse en la calle hasta el lunes siguiente.
El caso más reciente ha sido el entorno de la estación del Norte, donde los vecinos de la calle Ermita, plaza de España y la Gran Vía Ramón y Cajal denunciaron el retraso en la retirada de botellas vacías, envases y restos de la fiesta.
Broseta comentó que en el contexto global de crisis económica, con problemas en la limpieza de los colegios, recortes en la sanidad pública y en el profesorado de colegios, la entidad no cargará con dureza por los ajustes que haya en las contratas municipales, al menos en lo que se refiere al baldeo.
Como publicó LAS PROVINCIAS, las tres empresas solicitaron al Ayuntamiento un aumento del 44% en el presupuesto de este año, lo que fue denegado al aprobar el gráfico de horarios y servicios vigente. La concejalía de Medio Ambiente tiene 19 inspectores (uno por distrito) que se encargan de revisar que la limpieza y recogida de la basura se ajusta al pliego de condiciones aprobado.
En la reunión también se habló del incremento de las inspecciones que afectarán a comercios y particulares, con el propósito de reducir la suciedad en las calles y frenar el gasto anual. El pasado año se impusieron 400 multas por infracciones de la ordenanza de Limpieza, lo que se espera multiplicar este ejercicio.
La limpieza en la terraza de los bares y en las calles donde se sitúen los mercadillos serán escenario de este aumento de inspecciones. También los comercios que depositan embalajes fuera de los contenedores, lo que se da con mayor frecuencia en el centro histórico. El delegado indicó que el teléfono 010 «es gratuito y pueden hacerse todas las peticiones para recoger muebles y enseres viejos sin coste alguno».
Broseta comentó que estarán pendientes de que los recortes no afecten a la limpieza en Fallas, donde cientos de actos festivos dejan toneladas de residuos en las calles, además del perjuicio de por los actos de vandalismo.


















