«El gospel es la vida, un despertar». Así definía Oscar Alberdi lo que significaba este género musical para él en una entrevista concedida hace un par de años. Ahora, el director del Instituto de Gospel de Barcelona está imputado por humillar, vejar y manipular durante los últimos cuatro años a alumnos a los que daba clase, algunos de los cuales eran menores de edad.
Alberdi incluso habría mantenido relaciones sexuales con algunas de sus alumnas, pero al ser consentidas, de momento, no está acusado de ningún delito por esta relaciones.
De hecho, fueron precisamente una veintena de sus propios pupilos quienes denunciaron al profesor, de 47 años de edad. La juez Cristina Ferrando, que instruye la causa, ha imputado al director, que declarará el próximo 15 de febrero, tras encargar distintos informes psicológicos para comprobar las supuestas vejaciones sufridas por los alumnos del centro. Alberdi, para quien «el gospel te llega al alma cuando te sientes esclavo», según dijo en una ocasión, habría convertido la escuela en una especie de secta en la que manipulaba a los adolescentes a los que convencía de que las vejaciones a las que les obligaba eran buenas para ellos, inculcándoles un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo. Tal y como se actúa en las sectas para doblegar la voluntad de los que participan en sus actividades.









