En el marco de la cumbre de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de América (ALBA) realizada este fin de semana en Caracas, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, advirtió de que «si al imperio británico se le ocurre agredir militarmente a Argentina (en la disputa de soberanía por las islas Malvinas), Argentina no estará sola en esta ocasión».
Pese a que el ministro de Exteriores de Buenos Aires, Héctor Timerman, invitado a la cita, reiteró que la recuperación de las islas «solo se buscará por medios pacíficos», Chávez dijo que su país tenía «algunos hierros y voluntad de enfrentar cualquier agresión imperial». En tanto, su homólogo ecuatoriano, Rafael Correa, propuso estudiar sanciones contra Reino Unido. El mandatario se preguntó cuántas penalizaciones hubiera recibido un país de la región que desobedeciera una resolución de la ONU, como hace el Gobierno de Londres con el llamamiento a negociar con Argentina que se reitera desde 1966.
Buenos Aires reclama la soberanía del archipiélago ocupado por Reino Unido en 1833. Hace 30 años, ambos países se enfrentaron en una guerra que perdió Argentina y desde hace dos meses hay una renovada presión por parte del Ejecutivo de Cristina Fernández. La respuesta de Londres fue el envío de un destructor a Malvinas y el viaje del príncipe Guillermo al archipiélago para realizar prácticas de rescate aéreo en el área de disputa.
En apoyo a Argentina, los líderes de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Cuba, Nicaragua y naciones del Caribe suscribieron ayer una «declaración especial» por Malvinas en la que «apoyan la decisión de los países de la región de impedir en sus puertos el ingreso de naves con la bandera colonial impuesta sobre Malvinas». Aludieron así a la resolución del Mercosur que en diciembre decidió prohibir que buques con bandera de las Falklands (el nombre británico de las islas) atraquen en sus puertos.










