Concha Montaner es una saltadora muy rápida. Tanto que si ella se siente especialmente veloz, como ocurre esta temporada, puede permitirse el lujo de plantearse el reto de aspirar a la medalla de oro en los 60 m lisos de los Campeonatos de España, que se celebrarán en Sabadell los días 25 y 26 de febrero. Además, claro, de su objetivo prioritario: el título en salto de longitud.
La atleta de L'Eliana ya dobló con éxito el sábado en el mitin de Zaragoza, de donde salió con el triunfo en longitud (6,41) y en 60 (7.57 en semifinales y 7.56 en la final), una prueba en la que la valenciana Cristina Castellar, entrenada por el marido de Montaner (Venancio José Murcia), mejoró su plusmarca en dos ocasiones (7.84 y 7.82).
Pero Montaner, madre de una niña y subcampeona de Europa de longitud, se ha encontrado con dos problemas este invierno. El primero, que ella califica como «surrealista», fue el esguince cervical que se hizo con un mal gesto al coger una maleta y que le obligó a parar durante una semana y media. El segundo, extensible a toda la nómina de atletas españoles, es que no hay casi competiciones en el calendario (Zaragoza se ha quedado como única reunión nacional).
Esta preocupante carencia, a la que contribuyó Valencia al renunciar a su mitin internacional, presiona a Montaner, obligada a exhibir una gran 'puntería'. Pues sólo tiene una prueba, dentro de dos semanas, antes de los Campeonatos de España para conseguir la mínima (6,65) para el Mundial en pista cubierta de Estambul, la gran cita del invierno.
«Es un problema porque si no lo hago en el autonómico no me la podré jugar en el Campeonato de España (se solapan las finales de longitud y 60), donde deberé centrarme en conseguir la mínima en mi prueba. Y no será fácil llegar con los deberes hechos porque competir en el Luis Puig sin calefacción no ayuda, la verdad», se lamenta. Montaner asegura, eso sí, que si compite en el 60 será pensando en el oro. «Si no creyera que puedo ganar, no correría».










