Contratos con proveedores, acuerdos con grupos empresariales, sponsors, negociaciones con aficionados... El año pasado, en pleno mes de febrero, las empresas que organizan la Fórmula 1 trabajaban sin cesar enfocados en el Gran Premio. Este año, sin embargo, la situación ha dado un giro de 180 grados y la venta de entradas está practicamente bloqueada.
Las constantes noticias sobre las dudas de la rentabilidad económica de este gran evento, el precio del canon, la prórroga del contrato o las exigencias de Ecclestone en medio de una política de recortes, está perjudicando la imagen de la Fórmula 1 en Valencia. «No hay ni una información buena sobre el Gran Premio y esta edición se celebrará sin ningún problema, pero las críticas a diario no están consiguiendo animar a nadie», se lamentaba ayer, Carlos Macías, responsable de AdhocValencia, empresa especialista en la recepción de vips.
Las compañías están trabajando con el mercado extranjero, que vive al margen de la polémica y anteponen su afición a contemplar los bólidos a 200 kilómetros por hora a las negociaciones políticas.
«Tenemos grupos confirmados de rusos, alemanes y otros procedentes de países del Este, pero españoles muy pocos. Es increíble como en unos días un evento que ha costado tanto traer a la ciudad se esté perjudicando de esta forma», comentaba empresas de alquiler de balcones en J. J. Dómine.
Los hosteleros también están muy preocupados y lamentan que la imagen de la ciudad se desprestigie. «Los eventos como la Fórmula 1 o la Copa América han puesto a esta ciudad en el mapa del mundo y sin ellos no vendrían tantos turistas. Es un evento muy positivo y debe seguir celebrándose», comentaba el presidente de los hosteleros de las Arenas, José Miguel Bielsa.
Los empresarios de la marina también reclamaban ayer más unidad para lograr que el Gran Premio continúe celebrándose «porque es rentable no sólo para unos cuantos empresarios, sino para toda la ciudad». Así lo aseguraba el vicealcalde, Alfonso Grau, hace unos días quien apuntó que el impacto económico del Gran Premio en Valencia es de 55 millones de euros.
«Lo que se está haciendo con tanta información negativa es acabar con un espectáculo que está dañando la imagen de una ciudad», insistían los empresarios que claman unidad para que el Gran Premio de este año tenga éxito como en las anteriores ediciones.
Desde la organización no quieren dar cifras de venta, siempre han mantenido una política de prudencia, pero este año aseguran que las ventas van muy retrasadas, sobre todo entre aficionados españoles.
El Gran Premio se celebrará el domingo 24 de junio y la organización ofrecerá la posibilidad a los aficionados de seguir comprando como abono para los tres días que dura el Gran Premio o por días sueltos. De esta forma, los aficionados podrán comprar entradas del viernes, para ver los entrenamientos libres, del sábado, para ver la calificación o del domingo para ver la carrera de Fórmula 1. Los precios se han bajado conscientes de la situación económica y se podrá ver la jornada del viernes por 25 euros o el domingo por 150 euros, pero aún así el ánimo está por los suelos.
Los empresarios confían en que la venta remonte y «no hagamos como en Fallas que somos creativos para levantar grandes monumentos y luego los quemamos».


















