Una concentración festiva junto al Monasterio de El Puig trató ayer de dar a conocer una imagen muy diferente de la que ofrecía hace tan sólo unos días la polémica batalla de ratas en la tradicional «trencà de perols», que acabó con el lanzamiento de varios animales y una agresión a dos periodistas.
Tras el incidente, un grupo de vecinos organizó, a través de las redes sociales y el boca a boca, un acto «para reivindicar la identidad cultural de nuestro pueblo», «defender las tradiciones y fiestas», incluida la «trencà de perols», y pedir «disculpas públicamente» a las redactoras.
Y ayer, en el evento conciliador al que se sumaron numerosos vecinos, asociaciones y grupos culturales, peñas taurinas, clavarías y festeros, se leyó un manifiesto en «defensa de las fiestas para explicar que aquí no maltratamos a nadie», explicó José Gayán, promotor de la idea junto a Héctor Donís y Gerard Pérez.
En sólo tres días, la plataforma creada en defensa «de las tradiciones y fiestas de El Puig» en facebook ya ha reunido 500 amigos.
Apoyo
La respuesta recibida «ha sido total, ha venido mucha gente y hemos repartido casi 500 almuerzos gracias a que empresas del municipio también nos han regalado los productos. Incluso han querido colaborar desde poblaciones vecinas. Los panfletos los ha elaborado gratis una empresa de Puerto de Sagunto».
La plataforma también ha iniciado una recogida de firmas para denunciar judicialmente «las difamaciones, injurias y mentiras ofensivas que se han vertido estos días sobre todo el pueblo de El Puig». Sólo en el acto de ayer se recabaron 765 rúbricas y la idea de los organizadores es «recoger más en las próximas semanas y presentar toda la documentación al Ayuntamiento para que la estudie y se tramite algún tipo de respuesta legal».
El partido animalista Pacma denunciaba, días antes de que se celebrara la festividad, «la ilegalidad de la llamada 'batalla de ratas' en la «trencà de perols» en la que «los quintos del pueblo encierran en pequeñas vasijas de barro a roedores cuyo destino final es la muerte».
El Ayuntamiento repondió que podía ser «posible» que en todos estos años de tradición, «los festeros hayan utilizado alguna rata muerta, pero esto no se puede considerar como una tradición popular y costumbre de nuestro pueblo y menos todavía que se vaya a repetir y sea común para todos los años. El Ayuntamiento no tiene conocimiento al respecto».
Lo cierto es que el acto acabó con el lanzamiento desde el público de varios roedores muertos y la agresión a dos periodistas que cubrían la cita festiva. El Consistorio lamentó al día siguiente lo ocurrido y criticó «la reacción de unos pocos asistentes, que han empañado el buen juego del resto, en una fiesta tradicional de más de trescientos años de historia». También recalcó que se investigaría a fondo lo sucedido. Esta fiesta de Sant Pere Nolasc ha ido evolucionando con los años y en últimas ediciones las ratas que caían tras la «trencà dels perols» ya estaban muertas. Los animales se solían buscar en el marjal de El Puig y, en ocasiones, cuando no abundaban, se mantenían congelados los días previos.
Desafortunado
Sin embargo, para algunos vecinos este hecho no es «predominante. Si hay alguien que tira alguna rata, la culpa no la tiene todo el pueblo», espetó ayer un vecino indignado. Otra asistente a la fiesta reivindicativa dijo que «no nos pueden juzgar a todos por unos cuantos y creemos que la historia de nuestro pueblo no se puede ver salpicada por un incidente desafortunado que esperamos no vuelva a ocurrir».












