La Iberdrola de Ignacio Galán y la constructora presidida por Florentino Pérez siguen su duelo ante los tribunales para dirimir si ACS, con cerca del 20% de la eléctrica, puede entrar en su accionariado.
Hasta el momento el también presidente del Real Madrid no lo ha logrado. Ya acumula dos sentencias en contra de su pretensión de entrar en el consejo de la eléctrica, vetada por la junta de accionistas de marzo de 2010.
La primera sentencia en contra de los intereses de ACS fue dictada por el juzgado de lo mercantil de Bilbao. La segunda fue publicada hace un par de semanas por la Audiencia de Vizcaya. Aún así Pérez no es enemigo fácil y luchará hasta el final. Ahora ha trasladado la batalla hasta el Tribunal Supremo, que será quien decida en última instancia.
Ambas concluyen que existe un conflicto de competencia en renovables e ingeniería industrial e intereses económicos «contrapuestos en otras áreas de negocio» entre ACS e Iberdrola.
En concreto, los magistrados consideran que en renovables e ingeniería, aunque con distintas cuotas, ambas empresas «concurren» y lo hacen en los mismos ámbitos geográficos.
Los datos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) sobre potencia instalada en España en 2011 vienen a sostener esta tesis. Según los últimos datos de la AEE, entre las dos empresas copan casi un tercio de la potencia eólica instalada.
Además, ACS, a través de su filial Eyra, fue durante 2011 el primer promotor eólico del país, al poner en marcha el 22,7% de la potencia eólica instalada en España. Una cifra muy superior a la promovida por EDPR. que ocupó el segundo lugar. Eyra puso así en funcionamiento 238 megavatios en el territorio español frente a Iberdrola, quinta en el ranking, que impulsó 101 megavatios el año pasado.
La constructora que preside Florentino Pérez e Iberdrola han luchado durante todo 2011 por la adjudicación de los mismos proyectos en libre competencia evidenciando que cada firma tiene sus propios intereses.
De esta forma en Andalucía, el único concurso que se ha resuelto en el primer mes de 2012, las dos empresas optaban a la puesta en marcha de las mismas instalaciones. ACS, a través de su filial Cobra, ha conseguido la concesión de 90 megavatios mientras que Iberdrola se ha adjudicado 110.
Esta situación de competencia que se ha dado en Andalucía es una más de las múltiples ocasiones en las que las dos empresas han competido por adjudicarse distintas instalaciones de energías renovables en España.
La construcción de un parque eólico supone una fuerte inversión económica a la que sólo las grandes empresas son capaces de hacer frente. El desembolso inicial supone poner sobre la mesa varios millones y hay que esperar varios años para recibir los retornos.
Ante una oferta cada vez más reducida en España la competitividad entre las empresas es cada vez más fuerte. Por ello uno de los factores que más en cuenta se tiene es la confidencialidad de las condiciones. Un proyecto industrial acertado o bien una iniciativa en innovación y desarrollo distinta puede ser determinante a la hora de conseguir un proyecto.
Iberdrola justifica precisamente en este punto sus principales argumentos para vetar la entrada de ACS en el consejo de administración de la eléctrica pese a que es la mayor accionista de la compañía (19%): Si una empresa externa tiene acceso a esa información crítica puede desnivelar la balanza para adquirir proyectos de cientos de millones de euros.
Además, esta situación de conflicto de intereses se está reproduciendo en otros países en los que ambas empresas han disputado los mismos proyectos en mercados claves para Iberdrola como son Brasil o México.








