«El voluntariado es una actividad de jóvenes y de mayores. En el campo de la educación para el desarrollo hay faena para todos». Son palabras de Isabel Moleres, delegada de Manos Unidas en Valencia, que conoce muy bien la importancia del voluntariado en cualquier campo de la acción social.
El suyo es el de la cooperación para el desarrollo que desde Valencia impulsa Manos Unidas. «Nunca he estado en actividades en otros países», pero desde Valencia aporta su grano de arena, que no es pequeño. Todas las mañanas acude a la sede de la organización.
Su aportación consiste en realizar entrevistas, charlas, atender la correspondencia, y tantas otras funciones imprescindibles para que la gestión de los proyectos de cooperación que desde aquí se impulsan sean una realidad en los países que los esperan con los brazos abiertos.
Isabel recomienda la implicación en alguna línea de voluntariado, algo por lo que ella apòstó hace varios años al descubrir que necesitaba «sentime útil y poder ayudar a los demás. Después de mi familia y amistades, el voluntariado es lo mejor que me ha sucedido».


















