
Donde manda patrón, no manda marinero. Pero, cuidadito, porque no todos los patrones son iguales. Por ejemplo, la secretaria autonómica de Economía, Mar Casanova, fue ayer la encargada de llamar a filas a los diseñadores valencianos. ¿Para qué? Para ordenar que los creadores, tanto de la Asociación Semana de la Moda de Valencia (ASMV) como de la Asociación de Diseñadores de Moda de la Comunitat, elaboren un nuevo patrón de la moda valenciana. Sí, un modelo que sirva para ambas entidades. A estas alturas hacer una horma al gusto y talla de los modistos, enfrentados desde hace años, resulta una tarea compleja, pero la Conselleria de Economía ha entrado al trapo.
Fue hace pocos días cuando el departamento que ahora dirige Máximo Buch decidió convocar a Álex Vidal, presidente de la entidad que organiza Valencia Fashion Week (VFW), y Dolores Cortés, responsable de la asociación donde figuran Francis Montesinos y Hannibal Laguna (dos creadores desde hace años prefieren la pasarela madrileña a la valenciana). La cita se materializó a primera hora de la mañana de ayer. Al encuentro acudieron, además, los modistos Miquel Suay, Alejandro Sáez de la Torre y Hortensia Maeso.
El ambiente no fue hostil, pero sí tenso. No hubo ningún acuerdo en firme, salvo que se abre un calendario abierto de reuniones para tratar de limar asperezas, aúnar esfuerzos e impulsar la moda valenciana. Y, algo esencial, sin escándalos y sin ruido. Los trapos sucios ya no saldrán a relucir.
A partir de ahora vienen negociaciones para firmar la paz entre los diseñadores de la Comunitat. Economía, que reparte 534.450 euros entre las dos asociaciones, impone un armisticio y, al parecer, los diseñadores están dispuestos a aceptar el cese de las hostilidades.
Mar Casanova fue tajante. Quiere que los diseñadores «trabajen unidos para promocionar todas aquellas acciones que puedan contribuir a impulsar la industria de la moda». ¿Cómo? Básicamente, obligándoles a verse las caras. Economía creará un comité de gestión para «pilotar la unificación del sector». En esta comisión no estarán solos los creadores, sino que también mediará la Generalitat. De los errores pasados, al menos, la Conselleria de Economía ha aprendido algo: su papel no sólo se reduce al reparto de ayudas, sino también incluye cierta labor de arbitraje.
El futuro, en juego
Los creadores entierran el arma de guerra, ¿a cambio de qué? Difícil contestar esta pregunta, pero quizá la respuestá no esté en el aire, como cantaba Dylan, sino en el dinero. Ninguna de las asociaciones quieren perder las subvenciones públicas ni que estas mermen en próximos años y menos con la que está cayendo. En juego también está el futuro de la moda valenciana. O dicho en terminología burocrática: El sector ha de crear «sinergias para poder afrontar con éxito la actual crisis económica»
Ante la propuesta y mediación del Consell, los diseñadores son optimistas. «Tenemos que ponernos de acuerdo y hay buena disposición», señalaron. Entre otras cosas, porque Economía no quiere perder el tiempo ni el dinero ni la moda valenciana puede permitírselo. Ahora es tiempo de «fomentar estrategias de colaboración, entre Administración y creadores, para consolidar la posición de prestigio de los diseñadores dentro y fuera de la Comunitat».
Eso sí, los actuales proyectos de las dos asociaciones siguen intactos porque, aunque estén obligadas a caminar juntas, el presente no se puede tumbar de un día para otro. Así, Álex Vidal continúa ultimando la edición de Valencia Fashion Week, que arranca el próximo 15 de febrero en el Ágora, y desde la institución que preside Dolores Cortés se sigue buscando participar en un evento extranjero para vender la moda valenciana.
¿Significa en que un futuro Montesinos, Laguna o Cortés mostrarán sus creaciones en una pasarela valenciana? El sí a esta pregunta lo tienen que tejer los propios protagonistas porque del encuentro de ayer no salió ningún acuerdo firme, sino la voluntad de dialogar. Y, llegados a este punto, que los diseñadores se sienten en una mesa y dejen las tijeras al margen es en sí mismo un pequeño avance. Los creadores valencianos deben ahora hacerse el traje a su medida.






