Los propietarios de los locales nocturnos de Valencia han vuelto a levantar su voz. Y lo han hecho para reclamar más atención hacia un negocio que muchas veces aparece en los medios como algo problemático, pero que genera mucha actividad económica y es, también, un importante reclamo turístico para la ciudad, según manifestaban ayer tras una reunión de trabajo que hicieron en el CdT.
Muchas veces se les ve como la oveja negra de la familia de la hostelería. Se publicitan más los problemas que se ocasionan que las bondades de un negocio que mueve dinero y que tira determinantemente del sector turístico. El 30% de las personas que vienen a Valencia tienen entre sus objetivos salir a tomar copas por la noche.
Y es que no tiene nada malo, dicen. Al revés. Tico Corrons, presidente de los dueños de locales nocturnos, defendía a capa y espada su negocio y pedía de las instituciones mayor comprensión a un sector que «forma parte del turismo de la ciudad. Una buena oferta de locales nocturnos es muy necesaria. El turismo es la llave del progreso en la Comunidad Valenciana y tenemos que esforzarnos todos en trabajar por mejorar este sector», decía el representante del grupo.
Hay tres cosas que están haciendo mucho daños a los pubs: la crisis, el no tabaco y los horarios. De lo primero no es menester hablar más, todos conocen la situación. De lo segundo Corrons piensa que en este tipo de locales se debería dejar fumar: «No hay comida ni hay niños en nuestros locales, por lo que creo que no perjudicamos a nadie. Parecía que el PP iba a cambiar algo, pero ya hemos visto que la ministra Mato ha dicho que no cambia. Nosotros le pedimos a las instituciones valencianas que luchen por cambiar esta ley que nos hace mucho daño».
Corrons también aboga por una mayor elasticidad en los horarios de cierre de sus locales. Opinan que cada vez los restaurantes se adentran más en sus horarios, ya que se cena más tarde y, además, se han metido en la moda de poner la primera copa. El gin-tonic hace estragos.
Así, cuando se sale de cenar muchas veces ya es de madrugada: «No tenemos mucho tiempo para poder rentabilizar los negocios. Cada vez la gente viene más tarde a nuestros locales y el horario de cierre se mantiene igual con lo que hay menos horas para poder trabajar».
Corrons habla de hacer un ocio de calidad enfocado al turismo. Su prioridad es dignificar la profesión porque «ahora mismo estamos dejados de la mano de Dios. Este tipo de hostelería hay que reivindicarlo entre todos y darlo con más calidad a los clientes. Es una actividad vital», dice el presidente, que aboga por que los locales puedan tener terrazas homogéneas con cerrados en los que la gente pueda estar sin molestar a los vecinos de la zona.















