ALICANTE. El hombre procesado por agredir sexualmente en dos ocasiones a su esposa, discapacitada psíquica y física, mantuvo ayer ante el tribunal de Alicante que le juzga que esas relaciones fueron consentidas.
Para el procesado, Pedro G.S., la fiscalía pide 21 años de cárcel, diez por cada uno de los dos supuestos casos de agresión sexual y uno más por malos tratos psíquicos en el ámbito familiar hacia la víctima, con la que tiene un hijo de 4 años y quien padece una parálisis cerebral parcial, inteligencia límite y un grado de minusvalía física del 65%.
El Ministerio Público considera que este hombre vejó y despreció a la mujer entre septiembre de 2007 (seis meses después de la boda) y marzo de 2009 en el domicilio conyugal de Torrevieja.
Además, la acusación pública sostiene que en dos ocasiones, agosto de 2008 y enero de 2009, el sospechoso ejerció su fuerza física para tratar de penetrarla analmente, aunque la resistencia de la víctima en ambos casos hizo que finalmente lo hiciera por la vía vaginal, sin consentimiento.
En la vista oral, el procesado ha afirmado que «a ella le gustaba» mantener ese tipo de relaciones sexuales, en las que ha admitido que le tapaba la boca y cogía del pelo, y agregó que, en contra de lo que se le acusa, «nunca» la ha insultado o vejado. Sí reconoció, en cambio que, una vez surgidos los problemas de pareja, en una ocasión le amenazó con quedarse con el hijo en común.
Por el contrario, la víctima afirmó que los dos casos denunciados de violación fueron consumados por la fuerza aprovechando que no puede mover una de las manos, y apuntó que en el primero de ellos estaba embarazada de ocho meses.










