Enrique Crespo se ha convertido en el segundo cargo político que se lleva por delante el caso Emarsa. El primero fue Esteban Cuesta, exgerente de la depuradora, que pese a que ya no tenía ningún cargo en la Administración sí continuaba formando parte del Partido Popular, incluso como presidente de la Agrupación Pedanías Oeste de Valencia. Además, pese a los abrumadores indicios que apuntaban a su culpabilidad, incluso admitidos por el propio imputado, el partido se resistía a abrirle un expediente y expulsarlo del partido.
Tuvieron que aparecer innumerables viajes, estancias en hoteles con la familia y cargos desorbitados a restaurantes cuando finalmente el partido decidió apartarle. En el caso de Enrique Crespo, desde su imputación el pasado mes de octubre se ha pedido su dimisión. ¿Tendría que haber dimitido antes? Es el argumento de la oposición, aunque no ha sido hasta que el juez le ha pedido 25 millones de euros de fianza cuando se ha decidido a dejar todos sus cargos.
¿Dimitirán más cargos públicos? De momento, Crespo ha decidido exculpar al consejo de administración de Emarsa, que estaba formado por alcaldes y concejales de la comarca, la mayoría del Partido Popular. También rechazó cualquier responsabilidad de que el Ayuntamiento de Valencia estuviera involucrado en el caso. Sin embargo, de momento hay 28 imputados, una cifra que podría verse incrementada porque todavía están pendientes de declarar decenas de personas, entre ellos el propio Crespo.








