Ni la lluvia ni el frío pudieron ayer con los festeros de Sax. Los disparos de arcabucería lograron incluso abrir el cielo y por la tarde lució el sol para acompañar al santo patrón en su traslado por las callejuelas del casco histórico desde la ermita hasta el templo de la Asunción. La mañana, en cambio, resultó algo más dura durante la procesión de la Virgen de la Candelaria, sobre todo para los pequeños pajes. Mañana regresa el estruendo para devolver al santo a su ermita, pero hoy Sax se entregará a su patrón San Blas para celebrar su onomástica.







