Los nueve vendedores del mercado del Grao tienen tres alternativas de traslado durante el año largo que durarán las obras del nuevo recinto. La concejalía de Mercados, que gestiona María Jesús Puchalt, les ha ofrecido la explanada de una antigua gasolinera en la avenida del Puerto, una nave en la calle Arquitecto Alfaro y el tinglado número 2 de la dársena interior.
Esta última ubicación entra de lleno en el terreno de la marina Juan Carlos I, donde está pendiente el debate del plan de usos. El consejo del Consorcio Valencia 2007, entidad que gestiona la dársena aprobó el pasado julio rehabilitar este espacio, aunque el encargo todavía no se ha formalizado.
Ángel Corduente, presidente de la asociación de vendedores, comentó que todavía no han tomado una decisión. Las alternativas se pusieron sobre la mesa en una reunión celebrada este martes en el Ayuntamiento, donde fueron informados de las próximas obras del nuevo mercado.
El concurso ya ha sido adjudicado, comentó Corduente, aunque todavía falta por formalizar el contrato. La única oferta presentada está firmada por la unión temporal de las empresas CRC y Ceinsa. El proyecto tiene un coste de cinco millones de euros, de los que la mitad de la inversión la aporta el Ayuntamiento.
El resto sale de la empresa, que a cambio tendrá una concesión durante 40 años del mercado y un aparcamiento subterráneo de 140 plazas. La idea que tiene el Ayuntamiento es hacer un mercado «gourmet», con puestos de degustación y tiendas de alto nivel, similar en concepto al mercado de San Miguel de Madrid.
Corduente dijo sobre esto que en la concejalía les han planteado dos opciones, que pasan por tener los puestos separados o unidos a este mercado «gourmet». «Es algo que está por definir todavía». Los representantes conocieron detalles del proyecto por desarrollar, que se formalizará en unas semanas.
Las tres opciones de traslado plantean problemas. La nave y la explanada de la antigua gasolinera son de propiedad privada, por lo que habría que llegar a un acuerdo con sus dueños. Mientras, la alternativa de los tinglados tiene el inconveniente de estar alejado del mercado actual, por lo que el presidente de la entidad comentó que es poco probable que se cierre un acuerdo. «Ya nos cuesta que la gente cruce la avenida del Puerto para ir al mercado, por lo que sería más complicado estar en el puerto».
El actual mercado desaparecerá salvo la cubierta, mientras que el nuevo recinto tendrá la misma altura. Habrá dos zonas diferenciadas, con una gran plaza interior. El mercado provisional necesita al menos una superficie de 500 metros cuadrados, mientras que Corduente estimó que no habrá problemas con las instalaciones.
Los tinglados del puerto están sin uso en la actualidad. El número 2, junto al edificio del Reloj, es escenario habitual para que se concentren grupos de patinadores. El pavimento está cubierto en parte de excrementos de pájaros que anidan en las cerchas metálicas de las cubiertas, mientras que también tienen signos evidentes de abandono las grandes cristaleras que hay en la parte oeste y que separan este espacio del circuito de Fórmula 1.
En cuanto al mercado «gourmet», otra de las iniciativas de la concejalía de Mercados es una reforma similar en el mercado de Rojas Clemente, en el barrio del Botánico. En este caso todavía no ha salido a licitación la reforma.
El mercado del Grao es una construcción posterior a la riada de 1957, que causó graves estragos en el barrio, y que en los últimos años ha perdido vendedores. Su ubicación cerca del puerto hace que pueda funcionar con el nuevo proyecto.

















