
Patio de la alquería de la Torre en Benicalap, completamente arruinado. / LP
La desaparición de una antigua barraca en el barrio de Campanar, junto a la alquería de Nel.lo el Xurro, debido al desplome de parte de la cubierta, provocó ayer que el concejal socialista Vicent Sarrià denunciara que casi 300 alquerías, casas rurales y barracas forman parte del patrimonio rural de la ciudad «sin que exista el más mínimo control sobre su estado, ni tan siquiera se haya aprobado una ordenanza de ayudas de rehabilitación».
Sarrià atribuyó la desaparición del inmueble de Campanar a la «desidia» del equipo de gobierno «con con el patrimonio de la ciudad. No es la primera vez que se deteriora o desaparece un edificio protegido ni será la última», advirtió.
Aseguró que la «práctica habitual» de la concejalía de Urbanismo es «dejar que el patrimonio se deteriore hasta un punto irreversible en el que la única actuación posible es el derribo».
El Ayuntamiento aprobó hace uno meses la revisión del catálogo de construcciones rurales, que fija el nivel de protección patrimonial en decenas de inmuebles. Sarriá recordó que los redactores de este catálogo incluyern la alquería de Nel.lo el Xurro y su entorno como Bien de Relevancia Local.
La mala situación de estas alquerías en Campanar no es un ejemplo único, sino que se reproduce en otros barrios. Uno de los casos más sangrantes se da entre Benicala y Ciudad Fallera, donde la alquería del Moro, gótica y una de las más valiosas de la ciudad, así como la del Rey, algo más reciente pero de relevante valor, se degradan en el más absoluto abandono, pendientes de mejoras y un uso público.

















