En la misma tarima del escaparate de Lloc d'Art, la tienda de material para Bellas Artes más prestigiosa que hay en la ciudad y salita de arte, donde ahora se exponen los dibujos del grupo Cuadernos Viajeros, unos días antes se exibía a la venta el magnífico libro 'Graffiti y arte urbano. Murales, firmas, plantillas y pegatinas' (Editorial F K G ).
Su editor, Cristian Campos, empezaba así la iIntroducción del libro: «¿Es arte el arte urbano? La pregunta parece absurda, el propio término lo dice: arte urbano. Pero no es una pregunta absurda. Miles de personas en todo el mundo opinan que los grafitis, las pegatinas y las plantillas no son arte».
Y seguía: «Sí lo serán esos mismos grafitis, pegatinas y plantillas en una galería de arte, o en el MoMa de Nueva York, o en boca de alguno de esos pocos machos alfa del mundo del arte que deciden quién merece la consideración de artista y quién no. El viejo elitismo esnob, que vuelve al ataque una y otra vez frente a cada tendencia o rama de la creatividad humana que desafía los límites de lo tradicional, de lo establecido y de lo ya conocido Aunque en realidad, el problema de fondo no es tanto el esnobismo como la lucha por la conservación de los viejos privilegios decimonónicos. Así de simple». Ejem ejem.
Y ahora vayamos a lo nuestro: ¿Son arte los cuadernos de viaje? ¿Es arte lo que estamos exponiendo en Lloc d'Art? Je, je, je; dejemos entonces que sean los 'machos alfa' los que se devaneen los sesos.
Sobre las características del cuaderno de viaje. Mirad lo que dice Farid Abdelouahab en su precioso libro 'Cuadernos de viaje. Crónicas de tierras desconocidad' (geoPlaneta): «La subjetividad propia de los artistas modernos les ayuda a desbrozar nuevos territorios en los que reflejar sus emociones. En busca de la verdad, estos artistas formulan nuevas estéticas en las que mezclan sus impresiones, los avatares de sus destinos personales y sus propios estados de ánimo; sus expresiones se distinguen por su singularidad, y el cuaderno se convierte, como en el caso de Gauguin , en un verdadero laboratorio de ideas en el que todo se puede experimentar, incluso mucho mejor que sobre el lienzo».
Abdelouahab añade en su explicación que «la síntesis y la pluralidad de las formas cohabitan en un estilo único, una libertad en movimiento. El cuaderno de viaje se convierte de este modo en el lugar de todos los encuentros, añadiduras y enlaces: la fotografía de un puerto, una acuarela de un barco, el dibujo a tinta de un pez, de una flor, de una casa, de un hombre en acción, o el retrato de un congénere visto de cerca».
Y remata indicando que «la escritura forma parte del juego, y contribuye a la composición y suma de las experiencias, ya que, ¿qué mejor que las palabras para expresar el pensamiento fugaz que marcó un momento?»
Recientemente, una novedosa línea de desarrollo del cuaderno de viaje es la emprendida por el periodista español Gabriel Campanario, que en 2007 fundó Urban Sketchers, una 'red de artistas' en todo el mundo que «retratan las ciudades donde viven y viajan», y luego lo muestran a través de Internet (www.urbansketchers-spain.blogspot.com es el sitio web que corresponde a España). Tres años más tarde, aparecerían Ladrones de cuadernos (http:/ ladronesdecuadernos.blogspot.com) y Cuadernos Viajeros (www.cuadernosviajeros.com).
Una pantalla de plasma colocada en el escaparate como un cuaderno más, irá mostrando algunas escenas de nuestras actividades realizadas desde el otoño de 2010: sesiones de trabajo, viajes, dibujos, acontecimientos únicos, etc.
Por último, hay que señalar que la exposición física de nuestros sinceros cuadernitos y humildes libreticas en un 'lugar de arte' va a suponer todo un aliciente y un estímulo para quienes siguen (seguimos), abogando por la auténtica democratización del arte y de la educación artística. El Lloc d'Art éste se ha marcado un puntazo para la historia. Continuará...






